“Amo jugar para Francia”, ha confesado con reiteración Michael Olise, la estrella de nuevo cuño de la selección que dirige Didier Deschamps. Olise forma junto a Marcus Thuram y Brice Samba el trío de internacionales galos no nacidos en territorio francés. Olise nació en Londres, pero por los orígenes de su padre pudo elegir jugar con Nigeria. También pudo escoger Argelia, por las raíces franco-argelinas de su madre. Olise no había nacido cuando la Francia multirracial del 98 le dio su primera Copa del Mundo a Francia, pero creció escuchando que aquella mezcla de jugadores con ascendencia magrebí (Zidane), armenia (Djorkaeff), antillana (Thuram padre), oceánica (Karembeu) y de futbolistas autóctonos como el actual seleccionador Didier Deschamps mostró que el mestizaje puede ser tan ganador como enriquecedor. Seguir leyendo
La frase de Mariano Rajoy en la que dice que la selección de Deschamps juega sin franceses choca con una diversidad que está en las calles, tanto en las de París como en las de Madrid
Mundial de FútbolLa frase de Mariano Rajoy en la que dice que la selección de Deschamps juega sin franceses choca con una diversidad que está en las calles, tanto en las de París como en las de MadridEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.Los jugadores Nico Williams (d) y Lamine Yamal durante un entrenamiento de la selección española de fútbol. Lavandeira Jr (EFE)“Amo jugar para Francia”, ha confesado con reiteración Michael Olise, la estrella de nuevo cuño de la selección que dirige Didier Deschamps. Olise forma junto a Marcus Thuram y Brice Samba el trío de internacionales galos no nacidos en territorio francés. Olise nació en Londres, pero por los orígenes de su padre pudo elegir jugar con Nigeria. También pudo escoger Argelia, por las raíces franco-argelinas de su madre. Olise no había nacido cuando la Francia multirracial del 98 le dio su primera Copa del Mundo a Francia, pero creció escuchando que aquella mezcla de jugadores con ascendencia magrebí (Zidane), armenia (Djorkaeff), antillana (Thuram padre), oceánica (Karembeu) y de futbolistas autóctonos como el actual seleccionador Didier Deschamps mostró que el mestizaje puede ser tan ganador como enriquecedor. Olise ya sí vivió con 17 años el segundo Mundial conquistado por Francia en Rusia 2018, también perfilada por la mezcolanza de los Mbappé, Griezmann, Kanté, Pogba, Lloris o Giroud. Francia ha marcado con éxito el paso de la multirracialidad en el fútbol europeo desde sus prestigiosas escuelas de formación. Los dos mundiales conquistados, la final perdida de 2006, las semifinales de 2014, la Eurocopa ganada en 2000 y el subcampeonato europeo de 2016 fueron fruto de la integración. En mayor o menor medida, las grandes potencias como Alemania, Bélgica, Portugal, Italia y España han seguido la estela francesa que ignoró el expresidente español Mariano Rajoy cuando escribió que “Francia tiene un altísimo nivel, pero sin franceses”. Esa apelación a la pureza de la raza y la nacionalidad ha sido muy contestada en Francia y también en la concentración de España en Dallas. Lamine Yamal contesto este lunes a Rajoy: “Mañana vamos a jugar un partido muy bonito, pero si el fútbol sirve para algo es para integrar. Francia y España son un ejemplo de integración. El fútbol es eso: integración. No hablar de lo que ha dicho otra persona”. Un día antes, Borja Iglesias también reflexionó sobre el ausnto: “Me sorprende que a estas alturas estemos con estas cosas. Francia es tan rica por la cantidad de personas de distintos orígenes que tiene. Me dan pena estas cosas”. “No vi el comentario, pero creo que Francia tiene personas de todos los contextos y razas, y eso es lo que nos hace ser Francia. Somos un grupo muy unido, estamos todos juntos, y eso es lo que hay que recordar”, dijo este lunes el mediocentro Zaire-Emery. La Federación Española de
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