Hay una imagen que circuló de móvil en móvil por la concentración de España en Estados Unidos después de la contundente victoria de la Roja ante Francia en semifinales. No era el penalti transformado por Oyarzabal. Tampoco el gol de Pedro Porro. La foto mostraba un duelo entre Kylian Mbappé, estrella de Francia y del Real Madrid, y Pau Cubarsí. Cuando sus compañeros le preguntaron por la escena en el vestuario de Dallas, el central solo atinó a responder: “Voy a darle una castaña fuerte al balón”.Seguir leyendo
El central de la Selección es el defensa que más pases buenos ha dado en la Copa del Mundo y el equipo ha mantenido la portería a cero en seis ocasiones
Hay una imagen que circuló de móvil en móvil por la concentración de España en Estados Unidos después de la contundente victoria de la Roja ante Francia en semifinales. No era el penalti transformado por Oyarzabal. Tampoco el gol de Pedro Porro. La foto mostraba un duelo entre Kylian Mbappé, estrella de Francia y del Real Madrid, y Pau Cubarsí. Cuando sus compañeros le preguntaron por la escena en el vestuario de Dallas, el central solo atinó a responder: “Voy a darle una castaña fuerte al balón”.Lamine Yamal suele decir que Cubarsí juega duro, pero que no confunde intensidad con agresividad: “Va fuerte, es intenso, pero no te pega por pegarte ni para hacer daño”. Lo sabe bien. Crecieron juntos en La Masia y este domingo, si no sucede nada extraño, protagonizarán una imagen inédita: dos adolescentes como titulares en una final de un Mundial. Ambos tienen 19 años. Antes que ellos, solo lo consiguieron de manera individual Pelé, con 17 años en Suecia 1958; Giuseppe Bergomi, con 18 en España 1982; y el propio Mbappé, con 19 en Rusia 2018.“Es un adelantado”, resume Rafa Márquez. El nuevo seleccionador de México fue quien terminó de consolidarlo en el filial azulgrana antes de que Xavi Hernández lo reclamara para el primer equipo. Cubarsí debutó con el Barcelona ante el Betis con apenas 16 años y 361 días. “Va a marcar una época”, pronosticó el técnico catalán. Hansi Flick fue incluso más lejos cuando aterrizó en el banquillo azulgrana: “Como defensor está al nivel de Lamine Yamal”.Cubarsí siempre fue un paso por delante. Cuando todavía estaba en edad alevín, la marca que hoy lo viste decidió apostar por él. Ni siquiera sus representantes esperaban un movimiento tan temprano: “A esa edad las marcas buscan delanteros, no centrales. Y es lógico”. Casi nada con Cubarsí siguió los parámetros habituales.La excepcionalidad la reserva para el campo. Fuera de él cultiva una normalidad casi obstinada. En la Selección, sus relaciones más estrechas, más allá de los compañeros del Barcelona, son Mikel Oyarzabal y Martín Zubimendi, dos futbolistas que han convertido la discreción en una forma de vida.Vive con su hermana en Barcelona. No lleva tatuajes. Conduce el coche que le proporciona el club. Y comparece ante los medios con la sensación permanente de que mide cada palabra. Escuela Puyol. “Mi idea en una rueda de prensa es que no haya titulares”, decía el histórico capitán azulgrana. No resulta extraño que Cubarsí se vea reflejado en él. Admira a Puyol mucho más que a Piqué, bastante más cómodo en el foco y el ruido.Desde su entorno describen a un futbolista impermeable a todo lo que sucede fuera del césped: “No le interesa nada de lo que pasa alrededor del fútbol. No lee nada. No escucha las críticas”. Con la camiseta del Barcelona o con la de España, se comporta igual que cuando abandonó el equipo de su pueblo para incorporarse al Girona: fútbol para despué
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