“¿Con quién va usted?”. La pregunta se repetía y la respuesta siempre era la misma: “Soy holandés, pero defiendo el fútbol que juega España”. Johan Cruyff se sentía muy a gusto con la final que iban a disputar la selección española y la de Países Bajos en la Copa de 2010. El que fuera líder del Ajax campeón de Europa e icono de la Naranja Mecánica, el asombroso equipo de los años setenta que conquistó el mundo sin ganar el título, derrotado por Alemania, no era un extraño precisamente para hablar de la evolución y el éxito del fútbol español, sino un cómplice revolucionario como futbolista del Barça que fue y más tarde como creador del Dream Team que encumbró al club azulgrana en 1992.Seguir leyendo
El fútbol del país abandonó la furia y avanzó hacia el éxito a partir de la Quinta del Buitre y el Dream Team de Cruyff y ahora encuentra la guía de Rodri
“¿Con quién va usted?”. La pregunta se repetía y la respuesta siempre era la misma: “Soy holandés, pero defiendo el fútbol que juega España”. Johan Cruyff se sentía muy a gusto con la final que iban a disputar la selección española y la de Países Bajos en la Copa de 2010. El que fuera líder del Ajax campeón de Europa e icono de la Naranja Mecánica, el asombroso equipo de los años setenta que conquistó el mundo sin ganar el título, derrotado por Alemania, no era un extraño precisamente para hablar de la evolución y el éxito del fútbol español, sino un cómplice revolucionario como futbolista del Barça que fue y más tarde como creador del Dream Team que encumbró al club azulgrana en 1992.El efecto Cruyff fue decisivo en la competición de clubes y por extensión en la Roja. No ha habido seguramente un fenómeno que haya tenido un mayor impacto en el juego junto con el protagonizado por la Quinta del Buitre, un colectivo al que no siempre se da la importancia merecida por no ganar la Copa de Europa, el torneo por excelencia del Real Madrid. Aquellos dos equipos de los años ochenta y noventa, el blanco y el azulgrana, fueron el punto de partida del despegue español después de un tiempo confundido por la furia —el lema desde Amberes 1920 era aquel de “A mí, Sabino, que los arrollo”—, sin saber si quería ser toro o torero, como explicó incluso un argentino de nombre Menotti.El eco de la Eurocopa ganada en 1964 se apagó muy pronto y si se evocaba de vez en cuando era con motivo del Balón de Oro porque aquel trofeo fue ganado en 1960 por Luisito Suárez, un exquisito interior que sobresalió en el Barça de Kubala y triunfó en el Inter. A partir de la figura del Arquitecto, como se conocía al gallego, se reivindicaron los muchos centrocampistas habidos y los que tenían que llegar como la esencia de un fútbol español habitualmente dirigido por medios —Clemente, Luis Aragonés, Del Bosque, Luis Enrique— y que hoy tiene como icono a Rodri. El mediocentro madrileño ha tomado el relevo de Busquets y Senna en el puesto de mando de la selección de De la Fuente. Rodri subraya la figura del medio centro como eje del fútbol de la RojaEl punto de partida del éxito fue la selección de Luis que ganó la Eurocopa 2008. Xavi fue elegido mejor jugador de un torneo en el que el seleccionador prescindió de Raúl y apostó por un pelotón de pequeños volantes como Iniesta, Cazorla, Cesc o Silva. Los triunfos tuvieron continuidad en el Mundial (2010) y la siguiente Eurocopa (2012), incluso después de los cambios de técnico, hasta el extremo de que la Roja es ahora mismo la bandera futbolística de Europa. Ninguna selección tiene una identidad tan marcada como la de España, igual de reconocible con independencia de si viste de rojo o de blanco, inspirada en el juego de asociación y combinación, propio de los centrocampistas y sublimado por el rondo famoso de Cruyff.No es un fútbol excluyente como se advir
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