El último en abandonar el vestuario de España en el Estadio de Nueva Jersey fue Rodri Hernández. Llevaba la Copa del Mundo en sus brazos. Junto al capitán, un miembro del staff de la Roja lo acompañaba. Tenía que ayudarle a llevar el resto de sus pertenencias: nada menos que el Balón de Oro del torneo, la réplica de la copa protegida en un exclusivo Trophy Trunk de Louis Vuitton y otra versión conmemorativa, pero de Lego, patrocinador de la FIFA. Más su ropa, claro. Después pasó por la zona mixta para llevarse a Dani Olmo al autobús. Eran las 21.40 y para Rodri se cerraba el viaje de España en el estadio en el que la selección conquistó el mundo por segunda vez en su historia.Seguir leyendo
Rodri Hernández fue el último en abandonar el estadio; Borja Iglesias puso la música y Lamine Yamal celebró el título junto a Nico Williams
El último en abandonar el vestuario de España en el Estadio de Nueva Jersey fue Rodri Hernández. Llevaba la Copa del Mundo en sus brazos. Junto al capitán, un miembro del staff de la Roja lo acompañaba. Tenía que ayudarle a llevar el resto de sus pertenencias: nada menos que el Balón de Oro del torneo, la réplica de la copa protegida en un exclusivo Trophy Trunk de Louis Vuitton y otra versión conmemorativa, pero de Lego, patrocinador de la FIFA. Más su ropa, claro. Después pasó por la zona mixta para llevarse a Dani Olmo al autobús. Eran las 21.40 y para Rodri se cerraba el viaje de España en el estadio en el que la selección conquistó el mundo por segunda vez en su historia.Tres horas antes, el Empire State se había pintado con los colores de España. La Roja había derrotado con autoridad a la Argentina de Lionel Messi. La celebración era efusiva, pero no histriónica. Hubo uno de los presentes en el césped que hasta se sorprendió: “Todavía no saben lo que lograron”. Lamine se revolcó en el césped con su amigo Nico Williams, abrazó cariñosamente a Messi y buscó a su familia antes de pasar el control antidopaje. Antes, eso sí, se fotografió con la copa. Lo hicieron todos, incluidas las familias de los jugadores, protegidas con chalecos grises para ser reconocidas, muchos ya también amigos entre ellos después de más de 40 días acompañando a los jugadores de España.Joan Garcia celebra en el vestuario.Alex Pantling – FIFA (FIFA via Getty Images)“Cuando aspiras a una competición como esta, en la que tienes que estar 51 días concentrado, es muy importante mantener ese feeling dentro del grupo. Ese respeto entre los jugadores que tienen más minutos y los que tienen menos. En eso creo que el míster es un fuera de serie. Ha sabido gestionar muy bien las emociones de todos. Tácticamente, nos daba cuatro premisas para asegurar los partidos», recordó Unai Simón. La misma idea de Rodri. La química de la Roja en el campo comenzaba en el vestuario. “Nos ayudamos los unos a los otros, nos divertimos, lo pasamos bien… Y eso es importante”, recalcaba el capitán de la Roja.Cuentan en el staff de la expedición de la Roja en Estados Unidos que en el vestuario de Luis de la Fuente había distintos grupos de afinidad, pero existía una gran cohesión. “Se mezclan”, aclaran. La comparación surge entonces con la plantilla que ganó la Copa en Sudáfrica: “Aquella generación estaba más dividida: los del Madrid por un lado, los del Barça por otro”. En Estados Unidos, por tanto, no era extraño ver a Ferran Torres con Pubill y Marcos Llorente tomando el sol, como tampoco a Cubarsí pasando tiempo con Zubimendi y Oyarzabal. Y aunque sumaron nuevos miembros a su grupo, todavía nadie separa a Nico Williams de Lamine Yamal.Rodri, con el anillo de campeones del mundo, junto a Rafael Louzán y Gianni Infantino.Alex Pantling – FIFA (FIFA via Getty Images)A Lamine costaba sacarlo del vestuario de Nueva Jersey.
Feed MRSS-S Noticias
