A Luis de la Fuente (65 años; Haro, La Rioja) cuesta encontrarlo de mal humor, mucho más verlo intranquilo. Y no pierde los nervios ni siquiera en la víspera de una final del Mundial. “En estos partidos que son temprano, el peor momento es el tiempo que pasa desde que terminas de comer hasta que coges el autobús”, explica el seleccionador de España, que hoy buscará tocar el cielo del mundo en Nueva Jersey (21.00, La 1 y Dazn). Seguir leyendo
El técnico riojano desgrana su estilo al frente de la selección española y sus inquietudes antes de enfrentarse a Argentina en la final del Mundial en Nueva York
A Luis de la Fuente (65 años; Haro, La Rioja) cuesta encontrarlo de mal humor, mucho más verlo intranquilo. Y no pierde los nervios ni siquiera en la víspera de una final del Mundial. “En estos partidos que son temprano, el peor momento es el tiempo que pasa desde que terminas de comer hasta que coges el autobús”, explica el seleccionador de España, que hoy buscará tocar el cielo del mundo en Nueva Jersey (21.00, La 1 y Dazn). Habla desde la experiencia: ya ha disputado siete finales, cuatro con la Rojita, tres con la Roja. Ganó cinco. “Me he llegado a dormir en el autobús camino de la final del Europeo sub 21 [en 2019]. Una cabezada. Todo va por dentro, pero lo llevo bien”, insiste el técnico de España. Hijo de un marino mercante, De la Fuente asegura que es un hijo de la calle. Pícaro, bregado y resiliente. El primer título con la absoluta fue la Nations League en 2023. Aquella noche, en Róterdam, recordó una postal que le había mandado su padre de la ciudad portuaria de Países Bajos. Pregunta. ¿Su padre le mandó alguna postal desde Nueva York? Respuesta. No, pero viajó mucho a Estados Unidos también. No sé si en estas fechas. Soy una persona que relaciona mucho las fechas. Los momentos. Y en esta época seguro que ha sucedido algo familiar, algún detalle que me haría darle sentido a la situación si luego se produce. Soy muy de vincular un acontecimiento con otro. P. ¿De esa filosofía viene la expresión de “está escrito” que le mencionaron en la rueda de prensa después de ganar la semifinal ante Francia?R. Tiene que ver más con lo espiritual, con su compañero Antonio Muelas [periodista de RNE]. Somos dos personas muy creyentes y siempre decimos que estas cosas se producen por algo. No hay casualidades en la vida. Llegar aquí a la final… Desde el principio él siempre me decía “Está escrito”. Y yo también. En mi fe, creía que podíamos llegar.P. Dice que cuando reza no pide nada.R. No. La fe ayuda para los comportamientos. Y con ese comportamiento igual te acercas o te alejas del objetivo. A mí me permite estar en el lugar adecuado, de la forma adecuada. Y sobre todo con mucha seguridad y confianza. Creo que eso se transmite al grupo.P. ¿En el momento que el fútbol se pone más científico, la selección española es el triunfo de un hombre de fe?R. A lo científico le doy la importancia que tiene. Son datos. Está bien. Pero lo que es incuestionable es el valor humano. Las personas. Eso es lo importante. La ciencia la preparan los seres humanos y luego la valorarán los científicos. Pero no dejan de ser personas las que hacen esos estudios. ¿Y qué es lo más importante? Pues las personas.P. ¿Su acierto entonces es saber elegir a las personas?R. El acierto es seleccionar a los jugadores para utilizarlos para desarrollar tu idea. Sería un error elegir un futbolista que no se adapte a esta idea de juego y querer que lo haga. No lo va a hacer. O no lo va a hacer tan bien como otro que ig
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