Estados Unidos ha sido aplastado en su partido de octavos de final contra Bélgica en Seattle (1-4), acabando con el sueño mundialista del último anfitrión vivo en la competencia, aunque todos se han despedido en la misma fase. Con el trasfondo de la polémica por la sentencia rescindida tras la tarjeta roja que recibió Folarin Balogun, el máximo goleador de la selección de Estados Unidos, en su partido previo, contra Bosnia, los estadounidenses dejaron mucho que desear y no ofrecieron competencia a los belgas. El partido se jugó luego de que la FIFA detuviese por un año la aplicación de la suspensión tras presiones del Gobierno de Donald Trump, incluyendo una llamada personal del presidente republicano a Gianni Infantino, el máximo dirigente del ente deportivo. La decisión implica que Balogun estuvo disponible para el entrenador Mauricio Pochettino a pesar de que la Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) emitiera tres comunicados para apelar la decisión, sin éxito. Seguir leyendo
Los belgas eliminan con una goleada al último anfitrión que seguía en carrera, tras la polémica intervención de Trump en la FIFA
El Mundial más hipertrofiado de la historia también registró un récord de elasticidad jurídica. Fue por petición confesa de Donald Trump que el presidente del Comité de Disciplina de la FIFA, Mohamed al-Kamali, aplicó el Artículo 27 del Código Disciplinario para navegar una laguna legal que permitiera al estadounidense Folarin Balogun esquivar la sanción que le habría impedido jugar contra Bélgica los octavos de final.No existe, en los anales del organismo que rige el fútbol, un solo precedente parecido en la aplicación del Artículo 27 para suspender los efectos inmediatos de la expulsión de un jugador de un partido de la Copa del Mundo. Nunca un futbolista sancionado con una tarjeta roja había podido disputar el siguiente partido, a excepción de Garrincha en 1962, cuando el presidente chileno, Jorge Alessandri intervino ante Stanley Rous, titular de la FIFA, y el brasileño, expulsado en la semifinal ante Chile, pudo disputar y ganar la final ante Checoslovaquia. La medida de Al-Kamali en Estados Unidos resultaba inimaginable porque, según los expertos juristas, suponía colisionar con el principio de ejecución “automática” de las sanciones arbitrales, defendido en el Artículo 61 del mismo Código Disciplinario de la FIFA. Esta norma pretende evitar la profanación de la autoridad del árbitro en cuanto juez que legitima todo aquello que ocurre en un partido.Lea el artículo completo aquí.
Feed MRSS-S Noticias
