Duermen en el piso 13 pero ni son supersticiosos ni tienen razones para serlo, por lo menos en los cinco días que llevan en el centro de Birmingham, hotel Leonardo, donde comparten la habitación 1309. Son David Barroso y Moha Attaoui, 24 años ambos, finalistas los dos de los 800m (final, este jueves, 22.28, Tdp). “Llevamos compitiendo juntos desde juveniles, donde siempre me ganaba David, y también me ganó hace unas semanas en la final del campeonato de España”, recuerda Attaoui, quien floreció antes llegada la categoría absoluta, con presencia en las últimas finales de Juegos Olímpicos y Mundiales “Pero es la primera vez que nos vemos juntos en una gran final”.. Seguir leyendo
David Barroso y Moha Attaoui, que comparten cuarto, se clasifican para la final de este jueves, donde ambos tienen mucho que decir
Duermen en el piso 13 pero ni son supersticiosos ni tienen razones para serlo, por lo menos en los cinco días que llevan en el centro de Birmingham, hotel Leonardo, donde comparten la habitación 1309. Son David Barroso y Moha Attaoui, 24 años ambos, finalistas los dos de los 800m (final, este jueves, 22.28, Tdp). “Llevamos compitiendo juntos desde juveniles, donde siempre me ganaba David, y también me ganó hace unas semanas en la final del campeonato de España”, recuerda Attaoui, quien floreció antes llegada la categoría absoluta, con presencia en las últimas finales de Juegos Olímpicos y Mundiales “Pero es la primera vez que nos vemos juntos en una gran final”.. No solo eso, visto como se han movido en las semifinales, visto su optimismo contagioso y vista la igualdad de una prueba que no cuenta con un favorito claro, un Wanyonyi o un Arop como los que quitaban el sueño a Attaoui en París o Tokio, ambos competirán con posibilidades de victoria. Y estos días para coger el sueño fantasean y se apuestan cenas que pagará el que saque medalla, o se pagará cada uno la suya. Que tiemblen el rocoso Mark English, el bronco irlandés de pelo blanco que ocupa media pista (1,87m, 80 kilos), que fue bronce hace 12 años ya y ha alcanzado a los 33 años su esplendor máximo (y hace dos meses bajó por primera vez de 1m43s, la señal de los elegidos); y que se desvele, miedo y dudas, el delicado inglés Max Burgin (1m 42,28s), sexto en Tokio donde Attaoui fue quinto, como en París. Que penen los demás. Barroso y Attaoui creen en ellos, quizás embrujados por el paseo de la luna delante del sol, tan excepcional en algunos lugares, que en Birmingham (91% de superficie solar oculta por la luna), apenas despertó curiosidad. “Hablando en Villafranca de los Barros con mi entrenador, José Ángel Rama, nos fijamos como objetivo llegar a la final”, dice Barroso, un tallo de casi 1,90m, y muy espigado, que este verano logró su mejor marca, 1m 43,60s. “Pero una vez dentro, sueño en grande. Será una final de mucha igualdad. Me gustaría que la final fuera rápida, todos en fila india, sin atascos, y pudiera también mejorar mi marca”. Y el calor anunciado, 37 grados, casi extremeño, se aliará con él.. Duermen juntos y después de competir salen juntos del estadio, donde toda la familia extremeña espera a Barroso y acoge a Attaoui con besos y abrazos. Comenzaron juntos, pero las lesiones y las oportunidades les separaron. Barroso no despuntó con la selección absoluta hasta los Mundiales de Tokio, hace un año, donde cayó en semifinales. Attaoui se hizo profesional hace dos años, antes de los Juegos de París, se entrena en Saint Moritz con los de On, como Marta García, y también guiado por el alemán Thomas Dreissigacker, que le tortura en Birmingham todas las mañanas, miles a umbral a tutiplén. “Todos son rivales”, dice el diminuto cántabro, una ardilla de 1,70m y 57 kilos que se infiltra y asusta tanto con su progresión en la contrarrecta a 300 metros de la meta como con sus ataques secos, bombas de detonación, a 250 metros algunas veces. Y así asombra y así perdió la medalla de oro en los Europeos de Roma, hace dos años. “Pero yo he pasado un mes y medio malísimo y cada día me veo mejor. Después de haber estado tan bajo solo puedo que ir para arriba”.. Dentro de una semana, el viernes 21, volverán ambos a correr juntos. Emocionado lo cuenta Barroso, que ya se codea con los mejores. Ambos correrán la Diamond League de Lausana, donde Wanyonyi y Arop, los monstruos, intentarán batir el récord del mundo. Pero ninguno de los dos se quedará callado.
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