Durante la última década, desde que cumplieron 20 años, y aún no han llegado a los 26, Asier Martínez y Quique Llopis han alumbrado con su luz el atletismo español. Dos dominadores de las traidoras vallas altas que han disputado año tras año finales europeas, mundiales y olímpicas. Han hecho olvidar al gran Orlando Ortega, que revivió la especialidad para España en los Juegos de Río. Han ganado medallas (Asier Martínez fue campeón de Europa hace cuatro años, en un Múnich mágico, y bronce en el Mundial de Oregón 22; Llopis, plata en los Europeos de Roma 24 y en el Mundial de pista cubierta de Torun, hace tres meses) y salpicado su historial de buenos puestos, con Llopis cuarto en unos Juegos y en un Mundial, tratando de tú a los norteamericanos intocables. En Birmingham, juntitos ambos se eclipsaron, tan amigos en lo bueno y en lo malo, tal como habían brillado al disputar ambos la final de Múnich 22. Después de un verano horroroso, lesiones, bajones, dudas, llegaron a Birmingham con un gran interrogante que solo se resolvió negativamente. Después de 13 segundos y varias décimas en la pista que, el miércoles de noche calurosa, por fin alcanzó un nivel de ruido y animación digno, los dos dijeron adiós, sin clasificarse para la final.. Seguir leyendo
La velocista catalana disputará este jueves (22.50) la final de 200m, mientras que los laureados vallistas cayeron eliminados en las semifinales de los 100m
Durante la última década, desde que cumplieron 20 años, y aún no han llegado a los 26, Asier Martínez y Quique Llopis han alumbrado con su luz el atletismo español. Dos dominadores de las traidoras vallas altas que han disputado año tras año finales europeas, mundiales y olímpicas. Han hecho olvidar al gran Orlando Ortega, que revivió la especialidad para España en los Juegos de Río. Han ganado medallas (Asier Martínez fue campeón de Europa hace cuatro años, en un Múnich mágico, y bronce en el Mundial de Oregón 22; Llopis, plata en los Europeos de Roma 24 y en el Mundial de pista cubierta de Torun, hace tres meses) y salpicado su historial de buenos puestos, con Llopis cuarto en unos Juegos y en un Mundial, tratando de tú a los norteamericanos intocables. En Birmingham, juntitos ambos se eclipsaron, tan amigos en lo bueno y en lo malo, tal como habían brillado al disputar ambos la final de Múnich 22. Después de un verano horroroso, lesiones, bajones, dudas, llegaron a Birmingham con un gran interrogante que solo se resolvió negativamente. Después de 13 segundos y varias décimas en la pista que, el miércoles de noche calurosa, por fin alcanzó un nivel de ruido y animación digno, los dos dijeron adiós, sin clasificarse para la final.. Asier Martínez, que volvía a sentirse atleta de elite después de unos años de bajo ánimo y rendimiento, no encontraba razones para su mala actuación (cuarto en su semifinal con 13,45s, lejos de su mejor marca, 13,14s en su gran 2022). Se sintió blando, sin fuerza, y no sabía por qué. Enrique Llopis (tercero en su semi, con 13,47s, cuando en 2024, París y Roma, bajó a 13,09s, y trabajaba ya para romper la barrera de los 13s) habló de un verano raro después de una buena pista cubierta, de lesiones recurrentes que le impidieron un trabajo continuo con su entrenador, Toni Puig. En la final, el suizo Jason Joseph (13,12s) logró por fin, a los 27 años, el oro europeo dos años después del bronce con el que sacó del podio en Roma a Asier, por delante del francés Just Kwaou (13,16s), de 26, y ya bronce cuando el oro de Asier Martínez en Múnich, y el polaco Jakub Szymanski (13,26s), de 24, hasta ahora especialista solo de los 60 en pista cubierta.. Ambos vallistas españoles comprobaron, como todos los atletas del mundo, lo imposible que es estar todos los años en la cumbre, y así lo aceptan, y así lo reflexiona el presidente de la federación española y candidato a la presidencia de la internacional, World Athletics, Raúl Chapado, que habla, sin referirse en concreto a los vallistas, de lo inevitable de la llegada de años bajos para el atletismo español después de un ciclo competitivo, el posterior a la pandemia, muy intenso y de mucho éxito.. Ajenos al cansancio porque están en fase creciente de forma, motivación y estímulo, otros atletas mostraron su clase y ambición en la misma pista, el mismo día de psicosis y eclipse. Inés López, amante del disco, y los mediofondistas del 800, Moha Attaoui, disputarán finales, y también el vallista canario Jesús David Delgado, maestro de la rítmica –qué gran percusionista sería en orquesta sinfónica—del 400m vallas, bajo la batuta de Àlex Codina, 13 pasos y paciencia entre vallas hasta la séptima; 14 pasos y aceleración hasta esprintar de la séptima a la décima, que año a años, décima a décima ya roza la barrera de los 47s (su récord nacional, este verano, es de 48,11s) , la que separa a los grandes de los muy grandes. Se clasificó (48,37s) para una final que, probablemente, dominará el gran Karsten Warholm pero en la que los ocho atletas llegan muy apretados: solo 63 centésimas separan sus tiempos en semifinales, entre los 47,81s del sueco Oskar Erlind, y los 48,44s de italiano Alessandro Sibilio.. Después del paso de la luna ante el sol, leve en las latitudes británicas, brilló más que nada Jaël Bestué, la velocista catalana que, segunda en su semifinal (22,69s), disputará este jueves (22.50), su segunda final europea seguida en 200m. Hace un año, Bestué, en la mejor forma de su vida, batió en Madrid el récord de España con unos magníficos 22,19s. “Y este año creo que estoy igual, por lo menos”, dice la perla de la velocidad española, pupila de Ricardo Diéguez, Panter, que ha mejorado mecánica de carrera, salida y fuerza. “He entrenado mucho para salir a full en la curva, y luego se trata de aguantar hasta el final la caída de la velocidad”. Le gusta la pista por su dureza, ideal para velocistas, y le gusta el calor, y que el estadio sea abierto con tribunas separadas, porque cuando es un estadio muy cerrado, una burbuja, siente que le absorbe. Sus rivales serán dos atletas locales. La fabulosa Amy Hunt (22,37s en su semifinal), la velocista joven (24 años) que crece y ya ganó espléndidamente los 100m, y la veterana Dina Assher-Smith (22,49s).
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