Si Estados Unidos concentra a 78 de los 104 partidos del Mundial 2026, muy por encima de los 13 que recibió México y los otros 13 delegados a Canadá, para la Copa del Mundo de 1986 ocurrió lo contrario: todavía en tiempos en que la FIFA procedía a una votación entre sus dirigentes, Estados Unidos perdió contra México una pulseada de escritorios en la que —curiosamente— también participó Canadá para tomar la sede a la que había renunciado Colombia, el único país que se deshizo de una designación ya recibida de la FIFA. Seguir leyendo
De espaldas a las permanentes concesiones de Gianni Infantino a Donald Trump, la FIFA eligió a México en lugar de Estados Unidos para la Copa del Mundo 1986 que había dejado vacante Colombia
Si Estados Unidos concentra a 78 de los 104 partidos del Mundial 2026, muy por encima de los 13 que recibió México y los otros 13 delegados a Canadá, para la Copa del Mundo de 1986 ocurrió lo contrario: todavía en tiempos en que la FIFA procedía a una votación entre sus dirigentes, Estados Unidos perdió contra México una pulseada de escritorios en la que —curiosamente— también participó Canadá para tomar la sede a la que había renunciado Colombia, el único país que se deshizo de una designación ya recibida de la FIFA. La derrota estadounidense ocurrió en mayo de 1983 durante un congreso que las autoridades del fútbol realizaron en Estocolmo en el que el portavoz de la candidatura de Estados Unidos, Henry Kissinger, sumó una segunda derrota: con pancartas y gritos fue hostigado por militantes italianos que lo acusaron de haber influido en el asesinato del líder político Aldo Moro, cometido cinco años atrás, en 1978.El rechazo a Estados Unidos fue explicado entonces por dirigentes de la FIFA con argumentos que, más de 40 años después, colisionan contra las permanentes concesiones que la entidad ahora dirigida por Gianni Infantino le entrega a Estados Unidos y a Donald Trump, sintetizada en el perdón al delantero Folarin Balogun. “Entregarle la sede a Estados Unidos ya no sería elegir sede, sino subastar la Copa del Mundo al mejor postor, y así puede ocurrir que se juegue en Hong Kong o Kuwait”, dijeron entonces voceros de la FIFA. La prehistoria del triunfo de la candidatura de México sobre Estados Unidos para el Mundial 1986 comienza con la renuncia de Colombia a la sede a la que había sido designada en 1974. Las dudas alrededor de la organización del país sudamericano ya estaban planteadas desde el final de España 1982, en julio de ese año, cuando la FIFA publicó un mensaje impreciso tras el torneo: “Nos vemos en el Mundial 1986”, sin referencias a la sede. Apenas tres meses después, en octubre de 1982, el flamante presidente colombiano Belisario Betancur, que había asumido en agosto en un país en plena crisis económica y social —y con el narcotráfico ya desafiando al poder—, declinaría la organización de la Copa del Mundo.España 1982 había tenido problemas organizativos y la FIFA, entonces presidida por el brasileño João Havelange, le mostró el látigo a Colombia con una serie de condiciones que incluían estadios, rutas terrestres y transporte aéreo. La FIFA quería organizar un Mundial para 24 equipos en 12 sedes y Colombia mostró los colmillos de entrada: “Cuando nos eligieron —en 1974— había 16 participantes”, esgrimió Betancur, que sentía la designación como una pesada herencia. Raphael Claus saca la tarjeta roja a Folarin Balogun, en el juego de EE UU contra Bosnia and Herzegovina, en el Estadio San Francisco Bay Area, en Santa Clara, California, el 1 de julio.Phil Noble (REUTERS)Las exigencias de la FIFA eran múltiples: las ciudades sedes debían estar comunica
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