Una investigación realizada en Chile, Costa Rica y El Salvador concluyó que una parte importante de la ciudadanía evalúa la calidad de la democracia principalmente por su capacidad para resolver problemas como la inseguridad, la desigualdad y el acceso a servicios públicos, más que por sus mecanismos tradicionales, como las elecciones libres.
El estudio corresponde a una encuesta aplicada durante el año pasado en el marco de una investigación doctoral en Ciencias Sociales de Jesús Guzmán, de la Universidad Diego Portales. El objetivo fue conocer cómo las personas definen la democracia, cuáles son sus componentes más valorados y qué disposición existe a aceptar medidas que puedan debilitar el sistema democrático frente a problemas considerados urgentes.
En Chile, la característica más mencionada para definir una democracia fue la igualdad ante la ley, con un 60,3% de las respuestas. Le siguieron la existencia de servicios públicos eficientes, con un 55,3%, y la seguridad, con un 51,8%. En contraste, las elecciones libres fueron seleccionadas solo por el 21,1% de los encuestados, ubicándose entre los aspectos menos relevantes.
El análisis sostiene que los chilenos tienden a asociar la democracia con el funcionamiento de las instituciones, la independencia del Poder Judicial, la transparencia y la separación de poderes, además de la capacidad del Estado para entregar resultados concretos. En ese contexto, los procedimientos electorales aparecen en un segundo plano.
La investigación también identificó diferencias entre generaciones. Las personas mayores de 45 años otorgan mayor importancia a las instituciones democráticas y a los mecanismos de control del poder, mientras que los menores de 24 años distribuyen su valoración entre las instituciones, los derechos individuales y los resultados prácticos que ofrece el sistema democrático.
Según el investigador, esta diferencia estaría influida por la experiencia histórica de cada generación. Quienes vivieron la dictadura militar o la transición democrática tienden a valorar especialmente las instituciones, mientras que los más jóvenes, que crecieron bajo un régimen democrático, centran su atención en el ejercicio de derechos y en la eficacia de las políticas públicas.
La encuesta también mostró que los servicios públicos eficientes y la reducción de la desigualdad son los componentes más valorados por los ciudadanos, superando incluso a aspectos vinculados con la competencia política y los procesos electorales. Esto refleja que una parte importante de la población legitima la democracia tanto por su funcionamiento como por los resultados que entrega.
Respecto de las principales preocupaciones del país, el 50,6% de los encuestados identificó a la inseguridad y el crimen organizado como el principal problema nacional. A partir de ese escenario, los participantes fueron consultados sobre la posibilidad de respaldar medidas excepcionales que implicaran restringir derechos o debilitar instituciones democráticas para enfrentar esa situación.
Aunque la mayoría rechazó esas alternativas, entre un 10% y un 30% manifestó algún grado de acuerdo con acciones que podrían limitar derechos o reducir los controles institucionales. El estudio detectó que quienes consideran la inseguridad como el principal problema muestran una mayor disposición a aceptar ciertas restricciones, aunque no necesariamente a suspender elecciones o concentrar el poder político.
La investigación también concluyó que la situación económica personal y el nivel educacional influyen más que la edad en la aceptación de medidas contrarias a los principios democráticos. Las personas que perciben una situación económica más precaria y quienes poseen menor nivel de educación presentan una mayor disposición a respaldar medidas excepcionales para enfrentar problemas considerados prioritarios.
El autor del estudio advirtió que estos resultados reflejan un riesgo para la estabilidad democrática, al señalar que el principal desafío no proviene necesariamente de rupturas institucionales abruptas, sino del debilitamiento gradual de la democracia impulsado por el descontento ciudadano frente a la capacidad del sistema para responder a las demandas sociales. (NP-ChatGPT-Emol)
La entrada Estudio: chilenos vinculan la democracia más con resultados concretos que con elecciones se publicó primero en Nuevo Poder.
Una investigación realizada en Chile, Costa Rica y El Salvador concluyó que una parte importante de la ciudadanía evalúa la calidad de la democracia principalmente por su capacidad para resolver problemas como la inseguridad, la desigualdad y el acceso a servicios públicos, más que por sus mecanismos tradicionales, como las elecciones libres. El estudio corresponde a una encuesta aplicada durante el año pasado en el marco de una investigación doctoral en Ciencias Sociales de Jesús Guzmán, de la Universidad Diego Portales. El objetivo fue conocer cómo las personas definen la democracia, cuáles son sus componentes más valorados y qué disposición existe a aceptar medidas que puedan debilitar el sistema democrático frente a problemas considerados urgentes. En Chile, la característica más mencionada para definir una democracia fue la igualdad ante la ley, con un 60,3% de las respuestas. Le siguieron la existencia de servicios públicos eficientes, con un 55,3%, y la seguridad, con un 51,8%. En contraste, las elecciones libres fueron seleccionadas solo por el 21,1% de los encuestados, ubicándose entre los aspectos menos relevantes. El análisis sostiene que los chilenos tienden a asociar la democracia con el funcionamiento de las instituciones, la independencia del Poder Judicial, la transparencia y la separación de poderes, además de la capacidad del Estado para entregar resultados concretos. En ese contexto, los procedimientos electorales aparecen en un segundo plano. La investigación también identificó diferencias entre generaciones. Las personas mayores de 45 años otorgan mayor importancia a las instituciones democráticas y a los mecanismos de control del poder, mientras que los menores de 24 años distribuyen su valoración entre las instituciones, los derechos individuales y los resultados prácticos que ofrece el sistema democrático. Según el investigador, esta diferencia estaría influida por la experiencia histórica de cada generación. Quienes vivieron la dictadura militar o la transición democrática tienden a valorar especialmente las instituciones, mientras que los más jóvenes, que crecieron bajo un régimen democrático, centran su atención en el ejercicio de derechos y en la eficacia de las políticas públicas. La encuesta también mostró que los servicios públicos eficientes y la reducción de la desigualdad son los componentes más valorados por los ciudadanos, superando incluso a aspectos vinculados con la competencia política y los procesos electorales. Esto refleja que una parte importante de la población legitima la democracia tanto por su funcionamiento como por los resultados que entrega. Respecto de las principales preocupaciones del país, el 50,6% de los encuestados identificó a la inseguridad y el crimen organizado como el principal problema nacional. A partir de ese escenario, los participantes fueron consultados sobre la posibilidad de respaldar medidas excepcional
Una investigación realizada en Chile, Costa Rica y El Salvador concluyó que una parte importante de la ciudadanía evalúa la calidad de la democracia principalmente por su capacidad para resolver problemas como la inseguridad, la desigualdad y el acceso a servicios públicos, más que por sus mecanismos tradicionales, como las elecciones libres. El estudio corresponde La entrada Estudio: chilenos vinculan la democracia más con resultados concretos que con elecciones se publicó primero en Nuevo Poder.
Una investigación realizada en Chile, Costa Rica y El Salvador concluyó que una parte importante de la ciudadanía evalúa la calidad de la democracia principalmente por su capacidad para resolver problemas como la inseguridad, la desigualdad y el acceso a servicios públicos, más que por sus mecanismos tradicionales, como las elecciones libres.El estudio corresponde a una encuesta aplicada durante el año pasado en el marco de una investigación doctoral en Ciencias Sociales de Jesús Guzmán, de la Universidad Diego Portales. El objetivo fue conocer cómo las personas definen la democracia, cuáles son sus componentes más valorados y qué disposición existe a aceptar medidas que puedan debilitar el sistema democrático frente a problemas considerados urgentes.En Chile, la característica más mencionada para definir una democracia fue la igualdad ante la ley, con un 60,3% de las respuestas. Le siguieron la existencia de servicios públicos eficientes, con un 55,3%, y la seguridad, con un 51,8%. En contraste, las elecciones libres fueron seleccionadas solo por el 21,1% de los encuestados, ubicándose entre los aspectos menos relevantes.El análisis sostiene que los chilenos tienden a asociar la democracia con el funcionamiento de las instituciones, la independencia del Poder Judicial, la transparencia y la separación de poderes, además de la capacidad del Estado para entregar resultados concretos. En ese contexto, los procedimientos electorales aparecen en un segundo plano.La investigación también identificó diferencias entre generaciones. Las personas mayores de 45 años otorgan mayor importancia a las instituciones democráticas y a los mecanismos de control del poder, mientras que los menores de 24 años distribuyen su valoración entre las instituciones, los derechos individuales y los resultados prácticos que ofrece el sistema democrático.Según el investigador, esta diferencia estaría influida por la experiencia histórica de cada generación. Quienes vivieron la dictadura militar o la transición democrática tienden a valorar especialmente las instituciones, mientras que los más jóvenes, que crecieron bajo un régimen democrático, centran su atención en el ejercicio de derechos y en la eficacia de las políticas públicas.La encuesta también mostró que los servicios públicos eficientes y la reducción de la desigualdad son los componentes más valorados por los ciudadanos, superando incluso a aspectos vinculados con la competencia política y los procesos electorales. Esto refleja que una parte importante de la población legitima la democracia tanto por su funcionamiento como por los resultados que entrega.Respecto de las principales preocupaciones del país, el 50,6% de los encuestados identificó a la inseguridad y el crimen organizado como el principal problema nacional. A partir de ese escenario, los participantes fueron consultados sobre la posibilidad de respaldar medidas excepcionales que implicaran restringir
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