“¿Tú te crees que esta casa me la he hecho para estar aquí un año?”. Ya había finalizado la temporada 2022-2023, su primera en el Barcelona, cuando Raphinha mostraba orgulloso su casa en el barrio de Pedralbes. Era un momento extraño para el brasileño: había firmado 10 goles y 12 asistencias en 50 partidos, pero solo promediaba 58 minutos por encuentro. “Sentía que ni él ni el cuerpo técnico confiaban en mí”, recordaba recientemente Raphinha. No lo nombraba, pero se sabía que hablaba de Xavi Hernández. No se sabe si perdona o no, pero lo que está claro es que el futbolista no olvida.. Seguir leyendo
Señalado por Xavi, resistió las ofertas árabes y esperó su momento: hoy es capitán, delantero centro y el hombre de confianza del ténico alemán en el vestuario del Barça
“¿Tú te crees que esta casa me la he hecho para estar aquí un año?”. Ya había finalizado la temporada 2022-2023, su primera en el Barcelona, cuando Raphinha mostraba orgulloso su casa en el barrio de Pedralbes. Era un momento extraño para el brasileño: había firmado 10 goles y 12 asistencias en 50 partidos, pero solo promediaba 58 minutos por encuentro. “Sentía que ni él ni el cuerpo técnico confiaban en mí”, recordaba recientemente Raphinha. No lo nombraba, pero se sabía que hablaba de Xavi Hernández. No se sabe si perdona o no, pero lo que está claro es que el futbolista no olvida.. A Xavi no le gustaba Raphinha. Así lo recuerdan desde el área deportiva: “Lo quería vender”. Pero el brasileño no estaba dispuesto a entregarse. En la segunda campaña, prácticamente volvió a calcar sus estadísticas: 10 dianas y 13 pases de gol, esta vez en 37 partidos con una media de 52 minutos. Mientras Xavi minaba su autoestima, Raphinha se aferraba al pasado. En el coche, después de esos entrenamientos en los que se sentía ninguneado, un íntimo amigo le ponía vídeos en YouTube con sus jugadas en el Leeds. “¿Ves? ¡No te olvides de lo bueno que eres!”.. “Es un chico muy sentimental. Le afectan las cosas”, advierten desde los despachos de la Ciudad Deportiva. Lo que tiene de sensible, lo tiene de perseverante. Quería triunfar en el Barcelona. Tantas ganas tenía que hasta se tapaba los oídos frente a las alocadas ofertas de la Liga árabe. “Eran números muy tentadores. Hubieran cambiado la vida de mi familia”, explicaba.. Fue entonces cuando apareció Hansi Flick. El hoy técnico azulgrana lo primero que hizo fue cambiarlo de posición, de la banda derecha a la izquierda. También le dio más libertad para moverse por dentro. Lo más importante, en cualquier caso, fue tocar ese lado emocional del brasileño: lo colmó de confianza. “El míster fue superimportante para mi cambio de pensamiento, para quedarme en el club”, confiesa el brasileño. En el primer año de Flick en el banquillo, Raphinha firmó una temporada de plenitud: 34 goles, 26 asistencias, 57 partidos, 81 minutos de media por encuentro. El segundo curso llegó marcado por las lesiones —cuatro en total—, pero aun así sumó 21 goles y ocho asistencias en 33 partidos.. Hay quienes piensan en el vestuario que Raphinha no responde al estereotipo del típico futbolista brasileño. “Es superprofesional”, destacan. Otras fuentes, en cambio, matizan: “Vive como un brasileño, duerme como un europeo”. Influido por su pareja, Raphinha se pasa el día en su casa como si nunca hubiera dejado Porto Alegre, pero en cambio duerme toda la noche. “Vas a su casa y está descalzo, la casa llena de gente y se puede tomar una cerveza. Y siempre suena música de Brasil [su padre tocaba en la banda de Ronaldinho]”, explican los que lo conocen. “Pero”, añaden, “jamás sale de noche”.. Este verano, el Mundial volvió a poner a prueba la capacidad de sobreponerse a la adversidad de Raphinha. Señalado en la selección brasileña, volvió al Barcelona vestido de superhéroe. Y no lo es porque festeje cada diana imitando a Spiderman en honor a su hijo. Sino por sus números. A la altura de goleadores como Karim Benzema, que en la campaña 2021-2022 marcó en las siete primeras jornadas 15 goles, los mismos que ha producido el brasileño, con 12 dianas y tres asistencias. En esos primeros siete partidos iniciales de Liga figuras como Cristiano Ronaldo o Messi sumaron 13 goles (en la 2014-15, el primero) y 11 (en la 2017-18, el segundo). ¿El cambio? De nuevo, Hansi Flick.. Cuando la dirección deportiva buscaba un 9, Flick les advirtió: “Si no llega Julián Alvarez, me arreglo con lo que tengo”. El Barça nunca llegó a enviar la segunda oferta de 120 millones (la primera, de 100, el Atlético la rechazó con sorna vía redes sociales) y no hubo quien moviera al argentino del Metropolitano. A Flick no le inquietaba la marcha de Lewandowski, mucho menos la de Ferran. “Se quejaba de que el club no lo cuidaba, pero nunca vimos un jugador que tuviera más oportunidades en el Barça”, decían, en tono de burla, en el vestuario azulgrana, sobre la salida del valenciano.. El alemán tenía un nuevo plan para Raphinha: otro inflador de confianza. Primero le colocó el brazalete, luego lo puso de 9. “Si miras las dos últimas temporadas y cómo empezamos la presión siempre con el delantero centro, te darás cuenta de que Rafa tiene esa ambición increíble e intensidad, esa mentalidad y actitud para empezar esa presión que necesitamos”, explica Hansi Flick. Y Raphinha cuenta cómo le pidió el cambio de posición: “Fue en Basilea”. En el último entrenamiento antes del amistoso en Suiza, el alemán le advirtió al 11 que lo colocaría de delantero centro. “Parece que soy mejor delantero que extremo y no lo sabía”, comentó Raphinha en una entrevista a RAC1.. Raphinha marca el segundo gol del Barcelona ante el Sevilla.Fran Santiago (Getty Images). Flick resume su ascendencia en el vestuario en una idea simple: si Raphinha presiona, el equipo entero presiona. “Está a un nivel top, no solo marcando goles sino también en defensa. Como capitán, él va y todos le siguen”, concluye el técnico. Y Raphinha le agradece: “Me pasa toda la confianza posible para hacer todo lo que estoy haciendo. Para mí, como he dicho, me ha cambiado todo. Me ha cambiado prácticamente la carrera. Estoy haciendo mi mejor carrera desde que empecé en el fútbol y se lo debo todo a él”.. Ese liderazgo —y, sobre todo, los goles que lo sostienen— acabaron traduciéndose en la renovación. “Te vamos a tener que firmar el contrato rápido, porque por cada gol nos vas a pedir un millón más”, le advirtieron al brasileño. Se coloca en el segundo escalafón de la masa salarial, junto a Rodri, por detrás de Lamine Yamal. “En este vestuario todos saben que Lamine está por encima”, rematan desde el área deportiva.. Tenía razón Raphinha. No había renovado su casa en Pedralbes para quedarse solo un año. La tendrá, al menos, hasta 2030. Una historia de resiliencia, sí, pero también la de un entrenador que entendió cómo mimar a un futbolista tan bueno como sensible, que necesitaba cariño. Y respondió con goles. ¡Y cuántos goles!
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