Hazañas como las de Cabo Verde todavía contribuyen a distanciar el fútbol del negocio, aunque su proeza sea en su competición más lucrativa. Una de las selecciones en las que tanto España como Uruguay, a priori, podían reforzar su clasificación para dieciseisavos de final en caso de apuro, ha dinamitado los pronósticos del grupo H y ha revolucionado este maratoniano Mundial de 48 selecciones. Las combinaciones son tan perversas que España no tiene garantizada la primera plaza que le evitaría cruzarse con Argentina si esta es primera de grupo, como parece que lo va ser; Uruguay necesita ganar a España para clasificarse. Arabia Saudí también tiene opciones si gana a Cabo Verde y esta incluso puede acabar primera.. Seguir leyendo
Tras cosechar un nuevo empate en el segundo partido contra Uruguay, la modesta selección puede acabar hasta primera del Grupo H
Hazañas como las de Cabo Verde todavía contribuyen a distanciar el fútbol del negocio, aunque su proeza sea en su competición más lucrativa. Una de las selecciones en las que tanto España como Uruguay, a priori, podían reforzar su clasificación para dieciseisavos de final en caso de apuro, ha dinamitado los pronósticos del grupo H y ha revolucionado este maratoniano Mundial de 48 selecciones. Las combinaciones son tan perversas que España no tiene garantizada la primera plaza que le evitaría cruzarse con Argentina si esta es primera de grupo, como parece que lo va ser; Uruguay necesita ganar a España para clasificarse. Arabia Saudí también tiene opciones si gana a Cabo Verde y esta incluso puede acabar primera.. Una selección ubicada en el último vagón de este Mundial le ha arrancado sendos empates a dos selecciones campeonas del mundo; en el caso de Uruguay, bicampeona. El país con más mística de orgullo futbolero está al borde del colapso por los dos patinazos de su selección, el primero contra Arabia Saudí (1-1). Marcelo Bielsa y sus jugadores han vivido en sus propias carnes la clase de imposibles que engrandecieron la leyenda charrúa. Si ya la igualada a cero ante España fue, junto al Portugal-RD Congo (1-1), la gran sacudida de esta primera fase, el empate a dos ante Uruguay en el estadio Hard Rock de Miami ha prolongado el sueño caboverdiano y su popularidad. Su camiseta empieza a proliferar entre aficionados neutros y más frikis y su portero, el risueño Vozinha, ha sido abrazado con generosidad por los codiciados y codiciosos contadores de las redes sociales; la industria no deja rincón sin explotar.. Tras su estelar actuación ante España, Vozinha, a sus 40 años y ya convertido en uno de los grandes personajes del torneo, pasó de 40.000 seguidores en Instagram a 15 millones en unas cuantas horas. Vozinha hizo todo lo posible para que Ana Cándida Évora, su madre, le viera en directo. Los problemas con el pasaporte que retrasaron la entrada de la mujer a suelo estadounidense también dieron juego durante los días previos al duelo con Uruguay.. Los jugadores de Cabo Verde defienden su portería durante el partido contra Uruguay.CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH (EFE). El ego de los porteros consiste en lucirse y no lo satisfacen más que cuando la parada es palomitera. Lo normal es que Vozinha soñara con una actuación similar a la que protagonizó ante los españoles delante de la madre que lo parió. Sin embargo, la señora Ana Cándida vio cómo su hijo encajaba dos goles en los que poco pudo hacer. En cambio, contempló cómo su vástago estuvo más y mejor protegido aún que contra España por la solidaridad defensiva de un equipo conjurado para competir con todo lo que le den su juego y el alma.. “Quiero felicitar al equipo y a todo nuestro pueblo, jugamos con el corazón. Terminamos el partido con muchas dificultades, con varios jugadores con calambres”, se congratuló Bubista, el seleccionador caboverdiano, otra agradable aparición de esta Copa del Mundo. Bubista no pudo evitar pronunciar el discurso de David y Goliath que también aleja al fútbol de proyectos elitistas como la primera versión de la Superliga.. El fútbol todavía iguala, aunque su terca dirigencia siga empeñada en flirtear con finiquitar que el pequeño le mire a los ojos al grande. Historias como las de Cabo Verde en este Mundial ya forman parte de otras tantas que contribuyeron a la condición de deporte rey del fútbol. “Estamos demostrando que un país puede ser pequeño y tener dificultades financieras, pero si tienes resiliencia, capacidad de sufrimiento y trabajas con organización consigues rivalizar y competir contras las grades selecciones”, reflexionó Bubista, que prosiguió muy convencido: “Debemos eso a nuestro continente y a nuestro pueblo. El deporte, y el fútbol en particular, tienen que ver con la organización, el coraje y la determinación”.. Cabo Verde tiene una población de 1.500.000 autóctonos de los que solo un tercio puebla el salpicado de las 10 islas atlánticas que la componen como nación. La diáspora ha provocado algo no muy común: hay menos mano de obra en el propio país que en el exterior. La mayoría de migrantes caboverdianos residen en Portugal y en Estados Unidos. Tanto en el estadio de Atlanta como en el de Miami se apreciaron pequeños sectores de las gradas teñidos por camisetas de los Tiburones Azules.. En España, entre finales del siglo pasado y el vigente los caboverdianos proliferaron en las minas del Bierzo, en uno de los oficios más duros y que menos admite la vaguedad y el descuido, porque de uno pueden depender muchos. La solidaridad se da por descontada respirando el dañino grisú y barrenando. De aquellas comunidades caboverdianas asentadas en tierras leonesas que se integraron razonablemente bien en sus pueblos surgió la historia de Valdo, recogida en la entrañable y cruda comedia cinematográfica Llenos de Gracia (2022). La película de Roberto Bueso relata cómo el exjugador de Real Madrid, Osasuna, Levante y Espanyol, entre otros, alcanzaba la élite desde un orfanato al que llegó procedente de Villaseca de Laciana (León) por el empeño de una corajuda monja, Sor Marina, interpretada por Carmen Machi.. Aficionados de Cabo Verde ven el partido de su selección ante Uruguay, en Rotterdam (Países Bajos).ROBIN UTRECHT (EFE). La migración caboverdiana también ha tenido que ver con el armado de la selección. La gran mayoría de sus últimos talentos, Nani, Semedo, Renato Sanches o Gelson Martins, eligieron la internacionalidad lusa. Así que uno de sus jugadores, el aguerrido central Pico Lopes fue reclutado por LinkedIn, según relató este en The Guardian.. El de Lopes es otro milagro más que ha permitido a Bubista y a sus jugadores competir como embajadores universales del país con otra señora Évora, Cesaria. La diva que cantaba descalza sus mornas, el fado caboverdiano, en homenaje a los millones de desamparados que alberga y padece África.
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