Aunque nunca ha habido una atleta transexual en la competición, su potencial elegibilidad ha desatado una tormenta en la WNBA, que estudiará con esmero su normativa de acceso para valorar posibles cambios. Lo que empezó hace tres semanas con unas declaraciones de Sophie Cunningham, escolta de 29 años de las Indiana Fever y una de las jugadoras más seguidas de la competición, se ha convertido en un cisma alrededor de los derechos del colectivo trans dentro de la liga de baloncesto femenina estadounidense que ha trascendido a la esfera política y social en Estados Unidos, con la intervención de mandatarios y celebridades del país en un extenso debate que todavía continúa.. Seguir leyendo
Un comentario tránsfobo de Sophie Cunningham, estrella de la liga estadounidense, y la falta de concreción de la competición sobre sus políticas de inclusión desatan una discusión que traspasa el deporte
Aunque nunca ha habido una atleta transexual en la competición, su potencial elegibilidad ha desatado una tormenta en la WNBA, que estudiará con esmero su normativa de acceso para valorar posibles cambios. Lo que empezó hace tres semanas con unas declaraciones de Sophie Cunningham, escolta de 29 años de las Indiana Fever y una de las jugadoras más seguidas de la competición, se ha convertido en un cisma alrededor de los derechos del colectivo trans dentro de la liga de baloncesto femenina estadounidense que ha trascendido a la esfera política y social en Estados Unidos, con la intervención de mandatarios y celebridades del país en un extenso debate que todavía continúa.. “Quiero proteger a las chicas jóvenes en el vestuario, a las chicas jóvenes en el deporte, que no deberían enfrentarse a hombres biológicos”, declaró la jugadora en una entrevista en ESPN realizada en marzo y publicada a finales de julio. Esa fue la chispa que reavivó una discusión recurrente no tan solo en el baloncesto, sino en la gran mayoría de disciplinas y competiciones deportivas. Para la WNBA, lo curioso es que llega en un momento en que las estrellas brillan como nunca dentro y fuera de la pista y las audiencias son más altas que nunca. Además, en sus 30 años de historia, ninguna jugadora trans nacida hombre ha participado en la liga.. Quienes se han pronunciado con claridad y quienes no estos días han recibido críticas o elogios dijeran lo que dijeran, incluida la gran referente de la liga y compañera de Cunningham, Caitlin Clark. “Son las ligas y los órganos de gobierno quienes deben trabajar con sus atletas para encontrar soluciones, nuestra atención se centra en el baloncesto”, comentó sobre el tema la número uno del baloncesto femenino mundial, tirando balones fuera.. Más información. La WNBA, visto el revuelo que ha tomado el asunto, y después de que dos exjugadores de la NBA masculina declararan su voluntad de presentarse al próximo draft de la competición femenina, mandó una nota interna a todas sus franquicias y las citó para discutir en profundidad sobre el tema el pasado miércoles. La reunión fue positiva, pero no sirvió para modificar la definición de la política de participación de la liga, que en su nuevo convenio colectivo firmado en marzo de 2026 se limita a señalar que “solo jugadoras que son mujeres son elegibles para jugar en la WNBA”.. Según el exjugador de la NBA y activista turco Enes Kanter Freedom, esa cláusula implica que él cumple todos los requisitos para jugar en la liga con solo decir que es mujer, una idea que compartió otro exjugador de la competición reconvertido a político republicano, Royce White. “A veces me identifico como mujer con la finalidad de jugar al baloncesto profesional, por ello me declararé elegible para el draft de 2027”, aseguraba en una intervención en Fox News el excandidato al senado y postulante a las presidenciales de 2028.. Aunque esta cuestión nunca ha afectado directamente a la WNBA ni a las primeras divisiones del baloncesto NCAA, la liga universitaria, el debate llega meses después de que la Corte Suprema de Estados Unidos respaldara la legislación de varios Estados miembros que prohíbe la participación de personas transgénero en disciplinas femeninas. Según los cálculos compartidos por el presidente del órgano que rige el deporte universitario en el país, Charlie Baker, de los más de 500.000 atletas que compiten bajo su paraguas, menos de 10 son personas trans. El problema, si puede definirse como tal, es minúsculo.. “Denunciamos encarecidamente estos esfuerzos con mala fe que utilizan estos temas para degradar y marginalizar a terceros”, aseguran desde la WNBA sobre la polémica, en un momento en que la competición batalla contra los discursos de odio e insultos dirigidos hacia sus jugadoras, cada vez más habituales. “Abrazamos la justicia, equidad, diversidad e inclusión. Son los valores que unen a nuestro sindicato y permiten proteger el deporte femenino mientras creamos un cambio transformador. El odio, abuso y demonización de cualquier persona o grupo de personas, incluidas las personas transgénero, solo alimentan el miedo, la división y el daño. Seguiremos manteniendo conversaciones, pero no seremos peones políticos”, comentan desde la asociación de jugadoras de la competición.. La opinión de Rapinoe. La oleada transfóbica de represión y prohibiciones explícitas contra deportistas transgénero ha ido creciendo estos últimos años y alcanzó su culmen a finales de marzo de este año. Bajo el mandato de Kristy Coventry, primera mujer en presidir el organismo, el Comité Olímpico Internacional (COI) determinó la obligación de ser mujer biológica para poder participar en las categorías femeninas en Los Ángeles 2028 (a través de una prueba PCR SRY que determine que no hay cromosoma Y en sus genes, algo que no se veía en los Juegos desde los años noventa). La decisión seguía también la línea marcada por el presidente Donald Trump con su orden ejecutiva 14201 de 2025, titulada Manteniendo a los hombres alejados del deporte femenino.. Sophie Cunningham, la jugadora que ha encendido el debate en el seno de la WNBA, ha recibido el respaldo explícito de varios miembros de la administración Trump, entre ellos el de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, y el del vicepresidente J.D. Vance. “No podemos salvar los Estados Unidos de América sin personas con el coraje suficiente para decir lo que piensan, así que le diría a Sophie que siga adelante”, apuntó el número dos del ejecutivo. Los críticos con sus posturas ya le han encontrado un nuevo mote: MAGA Barbie.. La exfutbolista Megan Rapinoe, una de las grandes figuras del movimiento LGBTIQ+ en el país, también ha dicho la suya después de que Cunningham se fotografiara con una activista anti-trans días después de reafirmarse sobre su polémica postura “de sentido común”. “Ver una foto suya con Riley Gaines después de uno de sus partidos me cuenta todo lo que necesito saber sobre lo que está pasando. Excluir a las personas trans de la vida pública se ha convertido en su misión de vida”, apuntaba la estrella del fútbol.
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