“No me duele nada”, “me siento bien”, “el próximo año me hago la mamografía”. Son frases habituales, pero reflejan uno de los mayores desafíos de la prevención: muchas enfermedades comienzan cuando todavía nos sentimos completamente sanas.. En Chile, el cáncer de mama es la patología oncológica más frecuente en mujeres y la primera causa de muerte femenina por cáncer. Hasta julio de este año, el Ministerio de Salud había registrado 4.400 nuevos diagnósticos, un 7,6% más que en el mismo período de 2025.. Pero existe otra cifra que debería hacernos detenernos. Según la OCDE, solo el 40% de las mujeres en nuestro país registra tamizaje de cáncer de mama, frente al 55% promedio de las naciones de la organización.. En otras palabras, existe un 60% que no aparece cubierto por ese indicador preventivo. Y detrás de ese porcentaje no hay solo números: existen oportunidades de detección precoz que podemos estar perdiendo.. ¿Por qué ocurre? En parte, ya que todavía relacionamos la atención de salud con sentirnos enfermos. Esperamos el dolor, un bulto o alguna señal de alarma para consultar. Sin embargo, la prevención funciona justamente al revés: busca actuar cuando todavía no existen síntomas.. Pensemos en algo cotidiano. Nadie espera que fallen los frenos del auto para llevarlo a revisión, los chequeamos precisamente para evitar el accidente. Con nuestra salud, en cambio, muchas veces esperamos que aparezca la “luz roja” antes de actuar.. Y aquí existe un mensaje que debemos actualizar: cumplir 40 años también debería ser una señal para conversar sobre la mamografía. La guía vigente del Ministerio de Salud sugiere realizarla entre los 40 y 49 años y establece una recomendación fuerte entre los 50 y 69 años. Estas indicaciones deben complementarse con la evaluación de antecedentes personales, familiares y factores de riesgo de cada mujer (MINSAL, Guía de Práctica Clínica de Cáncer de Mama).. En Atención Primaria, además, existe una oportunidad especialmente valiosa para esta prevención. Las matronas forman parte de esta primera línea de pesquisa, y una consulta por anticoncepción, climaterio, salud sexual o un control ginecológico, puede transformarse también en la oportunidad para evaluar antecedentes, identificar factores de riesgo y revisar si corresponde o está pendiente una mamografía. A veces, una consulta realizada por otro motivo se convertirse en la puerta de entrada hacia una detección precoz.. Chile ha avanzado: durante 2024 se realizaron más de 642 mil mamografías, un incremento del 25% en comparación al 2022. Sin embargo, aumentar la oferta no basta si las personas no llegan oportunamente a utilizarla.. Quizás ahí está uno de los grandes desafíos actuales de la salud pública: pasar de un sistema al que acudimos cuando enfermamos, a uno que también utilizamos para evitar llegar tarde.. El mes de la concientización sobre el cáncer de mama debería servir para algo más que vestirnos de rosado, y llevarnos a una pregunta mucho más sencilla: ¿tengo mi mamografía al día o ya debería conversar con mi equipo de salud para comenzar?. La prevención no empieza al aparecer la enfermedad, sino que cuando todavía nos sentimos bien. Y una consulta a tiempo puede cambiar completamente nuestra historia.. María José Benavides Académica Escuela de Obstetricia y Puericultura Universidad de Las Américas
“No me duele nada”, “me siento bien”, “el próximo año me hago la mamografía”. Son frases habituales, pero reflejan uno de los mayores desafíos de la prevención: muchas enfermedades comienzan cuando todavía nos sentimos completamente sanas. En Chile, el cáncer de mama es la patología oncológica más frecuente en mujeres y la primera causa de
“No me duele nada”, “me siento bien”, “el próximo año me hago la mamografía”. Son frases habituales, pero reflejan uno de los mayores desafíos de la prevención: muchas enfermedades comienzan cuando todavía nos sentimos completamente sanas.. En Chile, el cáncer de mama es la patología oncológica más frecuente en mujeres y la primera causa de muerte femenina por cáncer. Hasta julio de este año, el Ministerio de Salud había registrado 4.400 nuevos diagnósticos, un 7,6% más que en el mismo período de 2025.. Pero existe otra cifra que debería hacernos detenernos. Según la OCDE, solo el 40% de las mujeres en nuestro país registra tamizaje de cáncer de mama, frente al 55% promedio de las naciones de la organización.. En otras palabras, existe un 60% que no aparece cubierto por ese indicador preventivo. Y detrás de ese porcentaje no hay solo números: existen oportunidades de detección precoz que podemos estar perdiendo.. ¿Por qué ocurre? En parte, ya que todavía relacionamos la atención de salud con sentirnos enfermos. Esperamos el dolor, un bulto o alguna señal de alarma para consultar. Sin embargo, la prevención funciona justamente al revés: busca actuar cuando todavía no existen síntomas.. Pensemos en algo cotidiano. Nadie espera que fallen los frenos del auto para llevarlo a revisión, los chequeamos precisamente para evitar el accidente. Con nuestra salud, en cambio, muchas veces esperamos que aparezca la “luz roja” antes de actuar.. Y aquí existe un mensaje que debemos actualizar: cumplir 40 años también debería ser una señal para conversar sobre la mamografía. La guía vigente del Ministerio de Salud sugiere realizarla entre los 40 y 49 años y establece una recomendación fuerte entre los 50 y 69 años. Estas indicaciones deben complementarse con la evaluación de antecedentes personales, familiares y factores de riesgo de cada mujer (MINSAL, Guía de Práctica Clínica de Cáncer de Mama).. En Atención Primaria, además, existe una oportunidad especialmente valiosa para esta prevención. Las matronas forman parte de esta primera línea de pesquisa, y una consulta por anticoncepción, climaterio, salud sexual o un control ginecológico, puede transformarse también en la oportunidad para evaluar antecedentes, identificar factores de riesgo y revisar si corresponde o está pendiente una mamografía. A veces, una consulta realizada por otro motivo se convertirse en la puerta de entrada hacia una detección precoz.. Chile ha avanzado: durante 2024 se realizaron más de 642 mil mamografías, un incremento del 25% en comparación al 2022. Sin embargo, aumentar la oferta no basta si las personas no llegan oportunamente a utilizarla.. Quizás ahí está uno de los grandes desafíos actuales de la salud pública: pasar de un sistema al que acudimos cuando enfermamos, a uno que también utilizamos para evitar llegar tarde.. El mes de la concientización sobre el cáncer de mama debería servir para algo más que vestirnos de rosado, y llevarnos a una pregunta mucho más sencilla: ¿tengo mi mamografía al día o ya debería conversar con mi equipo de salud para comenzar?. La prevención no empieza al aparecer la enfermedad, sino que cuando todavía nos sentimos bien. Y una consulta a tiempo puede cambiar completamente nuestra historia.. María José Benavides Académica Escuela de Obstetricia y Puericultura Universidad de Las Américas
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