Un exhaustivo repaso a lo dicho y escrito en nuestro país durante este verano nos sitúa frente a un hecho sin precedentes: un futbolista declaró su deseo de cambiar de club y otro club presentó una oferta para intentar su fichaje. Nada hacía presagiar que el mercado y sus leyes pudieran llegar tan lejos, pero el fútbol moderno no deja de sorprendernos. Conviene, por tanto, detenerse un momento para asimilar la magnitud de los acontecimientos.. Seguir leyendo
Ocurre con el mercado que todo el mundo acepta sus normas hasta que alguien intenta comprar en tu tienda; el Atlético de Madrid jamás las ha discutido, lo que discute es que se las apliquen a él con la misma naturalidad con que él se las aplica a los demás
ALINEACIÓN INDEBIDA. Opinión. Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos. Ocurre con el mercado que todo el mundo acepta sus normas hasta que alguien intenta comprar en tu tienda; el Atlético de Madrid jamás las ha discutido, lo que discute es que se las apliquen a él con la misma naturalidad con que él se las aplica a los demás. El argentino Julián Alvarez participa en el entrenamiento del Atlético de Madrid.Mariscal (EFE). Un exhaustivo repaso a lo dicho y escrito en nuestro país durante este verano nos sitúa frente a un hecho sin precedentes: un futbolista declaró su deseo de cambiar de club y otro club presentó una oferta para intentar su fichaje. Nada hacía presagiar que el mercado y sus leyes pudieran llegar tan lejos, pero el fútbol moderno no deja de sorprendernos. Conviene, por tanto, detenerse un momento para asimilar la magnitud de los acontecimientos.. Superado el impacto inicial, podemos ocuparnos de los detalles: Julián Álvarez, que así se llama el futbolista en cuestión, decidió aprovechar el escaparate mundialista para declarar su firme intención de perseguir sus sueños. Es una retórica habitual en los últimos tiempos, nada que debiera sorprendernos si seguimos las publicaciones en Instagram de María Pombo, Hailey Bieber o Álvaro Morata. Las redes sociales y los libros de autoayuda –suponiendo que no sean la misma cosa en diferente formato- nos han enseñado que los sueños no se tienen: se persiguen. La verdadera felicidad se encuentra al otro lado de una decisión valiente –debe haber al menos tres canciones de Taylor Swift que digan algo parecido- y abandonar un trabajo satisfactorio por otro que nos resulte más interesante no responde al vulgar interés: nos debemos a la irrenunciable obligación de ser fieles a nosotros mismos.. La posición del Barça -el club interesado en su fichaje- introducía una nota algo menos espiritual en el relato y venía a demostrar que hasta los sueños tienen un precio: trasladaba al Atlético de Madrid una oferta de 100 millones de euros por su estrella y quedaba a la espera de respuesta. El mercado llamando a la puerta del mercado como cada verano desde que el fútbol comenzó a jugarse también en los despachos, no solo sobre el terreno de juego. Nada, en principio, que obligase a suspender las leyes de la naturaleza y, sin embargo, el Atleti reaccionó como si alguien acabara de hacerlo.. Ocurre con el mercado que todo el mundo acepta sus normas hasta que alguien intenta comprar en tu tienda. El Atlético de Madrid jamás las ha discutido, lo que discute es que se las apliquen a él con la misma naturalidad con que él se las aplica a los demás. No hace falta ni cambiar de protagonista para comprobarlo. El propio Julián Alvarez era propiedad de otro club cuando los dirigentes colchoneros comenzaron a trabajar en su fichaje. Nadie se indignó. Nadie se sintió ofendido. “Me dijo que quería un nuevo reto. Julián creyó que su etapa aquí había terminado y los clubes llegaron a un acuerdo”, respondió Pep Guardiola cuando le preguntaron por la marcha del argentino. Una explicación decepcionantemente ajustada a las leyes del mercado y sin rastro de crisis diplomática alguna.. El relato del agravio, impulsado desde el entorno del Metropolitano y amplificado más allá de él, encontró anteayer su expresión más previsible en la grada. Una parte del estadio recibió a Julián con insultos, como si escuchar una oferta, plantear un cambio de equipo o incluso desearlo constituyera alguna forma de traición. Es el desenlace lógico cuando una negociación entre clubes deja de explicarse como lo que es y empieza a revestirse de categorías morales: que alguien tiene que acabar convertido en culpable.. Quizá sea pedir demasiado que el fútbol acepte con naturalidad sus propias pautas. Los jugadores persiguen sus sueños, los clubes persiguen jugadores y todos persiguen dinero, títulos o ambas cosas. El mercado funciona perfectamente mientras llama a la puerta de otro. El problema empieza cuando llaman a la nuestra, aunque quizá el verdadero problema nunca fue el mercado, sino quién timbró de madrugada: era el Barça.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Fútbol. Futbolistas. Entrenadores. Competiciones. Deportes. FC Barcelona. Rodri Hernández. Julián Álvarez. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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