“Representamos a nuestra isla, pero también a África”, proclamó orgulloso al final de la gesta Pedro Leitão Brito, alias Bubista, el entrenador de Cabo Verde. Sus palabras sonaron a mensaje de esperanza. “Los países más pequeños prueban que nada es imposible con determinación, enfoque, fuerza de voluntad y resiliencia. El trabajo da dignidad a la persona”, afirmó después de empatar con Arabia Saudí (0-0) y clasificarse (con ayuda de España) para los dieciseisavos del Mundial, donde retará a Argentina. Nunca un país tan pequeño, un archipiélago de diez islas de apenas medio millón de habitantes, había llegado tan lejos en el fútbol. Seguir leyendo
La selección africana, con mayoría de jugadores nacidos fuera de la isla, celebra el histórico pase a dieciseisavos
“Representamos a nuestra isla, pero también a África”, proclamó orgulloso al final de la gesta Pedro Leitão Brito, alias Bubista, el entrenador de Cabo Verde. Sus palabras sonaron a mensaje de esperanza. “Los países más pequeños prueban que nada es imposible con determinación, enfoque, fuerza de voluntad y resiliencia. El trabajo da dignidad a la persona”, afirmó después de empatar con Arabia Saudí (0-0) y clasificarse (con ayuda de España) para los dieciseisavos del Mundial, donde retará a Argentina. Nunca un país tan pequeño, un archipiélago de diez islas de apenas medio millón de habitantes, había llegado tan lejos en el fútbol. “A mí Bubista me recuerda a Vicente del Bosque. Por su cercanía, forma de ser y el trato con el jugador”, apunta Valdo (45 años), ex del Real Madrid y descendiente de caboverdianos, que tuvo al actual seleccionador como segundo entrenador en los dos partidos que disputó con el país en 2011. “Este equipo es un ejemplo de compañerismo y unión. Existe un sentido de pertenencia muy grande que todos hemos heredado de nuestros padres”, destaca. Él, pese a su breve experiencia, fue uno de los muchos futbolistas con raíces de Cabo Verde captados para la selección habiendo nacido fuera (en su caso, en Villablino, León). Esta es una de las claves del pelotazo de la selección, que ya en la Copa África de 2024 llegó a los cuartos de final (eliminada en los penaltis por Sudáfrica). La diáspora en este país ha sido muy grande en las últimas décadas. En especial, a Portugal (de quien se independizó en 1975), y Países Bajos (por tradición marinera y relación con el comercio marítimo). Así que una de las rutas para crecer fue bucear y localizar posibles seleccionados. El caso más icónico es el de Roberto Lopes (34 años), defensa del Shamrock Rovers (Irlanda), que recibió una propuesta a través de LinkedIn. “Desde 2005, hice varios viajes a Portugal para buscar jugadores”, apunta por teléfono Dadinho, que trabajó para la federación durante siete años, hasta 2012. “Cuando me fui, ya habíamos dado un salto de calidad gracias a esto. Se dice que hemos copiado el modelo de Marruecos, pero es al revés. Ellos han seguido el nuestro”, puntualiza enérgico este exdirectivo, que cita una serie de futbolistas actuales y pasados de descendientes de caboverdianos que, por motivos obvios de calidad, eligieron otra selección. “Patrick Vieira, Nuno Mendes, Renato Veiga, Thierry Correa…”, expone. En este Mundial, más de la mitad de los convocados (14 de 26) nacieron fuera de Cabo Verde. En todo caso, en una selección hasta ahora tan fuera del radar, esta labor de scouting ha alcanzado para reclutar jugadores que mejoran el modesto nivel de la Liga local, pero que en el día a día siguen lejos de la élite. De todos los elegidos por Bubista, solo uno disputa una de las cinco grandes Ligas, el central Logan Costa, del Villarreal, que aún no se ha estrenado en Estado
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