El viernes, envuelto en una bandera de su país, Bubista, el ya popular seleccionador de Cabo Verde, aguardaba junto a sus jugadores, fundidos por el calor y la humedad reinantes en el estadio de Houston, a que España terminara de concretar su victoria ante Uruguay. Con los teléfonos en la mano, los internacionales caboverdianos estallaron de júbilo cuando certificaron la segunda plaza del grupo. Una proeza que dejaba fuera a la bicampeona del mundo, Uruguay, y a la potentada Arabia Saudí, lo que les permitirá mirarle a la cara a la Argentina de Messi el próximo 3 de julio en Miami. “El equipo estaba muy ansioso por demostrarle al mundo entero de qué estamos hechos. Somos un país pequeño, pero luchamos y, para nosotros, nada es imposible”, advirtió un eufórico y orgulloso Bubista.Seguir leyendo
El continente más pobre clasifica para las eliminatorias a nueve de sus diez representantes que participan en la Copa del Mundo, con Cabo Verde como el gran ejemplo de que los equipos nacionales del último vagón compiten bien
El viernes, envuelto en una bandera de su país, Bubista, el ya popular seleccionador de Cabo Verde, aguardaba junto a sus jugadores, fundidos por el calor y la humedad reinantes en el estadio de Houston, a que España terminara de concretar su victoria ante Uruguay. Con los teléfonos en la mano, los internacionales caboverdianos estallaron de júbilo cuando certificaron la segunda plaza del grupo. Una proeza que dejaba fuera a la bicampeona del mundo, Uruguay, y a la potentada Arabia Saudí, lo que les permitirá mirarle a la cara a la Argentina de Messi el próximo 3 de julio en Miami. “El equipo estaba muy ansioso por demostrarle al mundo entero de qué estamos hechos. Somos un país pequeño, pero luchamos y, para nosotros, nada es imposible”, advirtió un eufórico y orgulloso Bubista.La clasificación de Cabo Verde y de la República Democrática del Congo para los dieciseisavos de final, encuadrada en el mismo grupo que Colombia y Portugal, son la punta de lanza del golpe en la mesa que África ha dado en este Mundial. Nueve de las diez selecciones que representan al continente más pobre han pasado a la ronda de eliminatorias. Marruecos, Egipto, Costa de Marfil, Sudáfrica, Senegal, Ghana y Argelia se han sumado al milagro caboverdiano y congoleño. Sólo Túnez, una de sus potencias, no ha superado el corte de la fase de grupos. “En Marruecos y en el resto de los países árabes y en África se sigue jugando al fútbol en la calle”, apuntaba recientemente el internacional marroquí Achraf Hakimi. Las gestas de Cabo Verde y el Congo, principalmente, también han reabierto el debate de engendrar una Copa del Mundo de 64 selecciones en la primera ocasión que se disputa la controvertida ampliación a 48 selecciones. Los presagios apuntaban a goleadas escandalosas de las grandes selecciones contra las del último vagón. El 7-1 de Alemania a Curazao en la primera jornada pareció confirmar que este era un Mundial con muchas selecciones sobrantes. Sin embargo, para satisfacción de Gianni Infantino, la competitividad mostrada por las selecciones menores cuando se esperaba que la mayoría fueran apalizadas, ha vuelto a engrandecer la veta de la épica que tanto hizo crecer al fútbol como deporte y negocio. El controvertido presidente de la FIFA ha sido el único defensor de la ampliación a 48 naciones que levantó ampollas desde el momento que se oficializó en 2023. Panamá, Haití, Jordania, o Uzbekistán, pese al 5-0 que le endosó Portugal, no se han clasificado para los cruces, pero han competido con dignidad y han abierto la espita del aumento de participantes hasta 64.Los jugadores de RD Congo celerban su pase a los dieciseisavos de final.RONALD WITTEK (EFE)La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) ya sugirió este nuevo aumento de participantes hace meses. Pretende que sea en 2030, con motivo del Centenario del primer Mundial disputado en Uruguay. Solo con aglutinar a selecciones europeas que se han quedado fuera
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