Lo volvió a hacer. Pero no por habitual deja de ser extraordinario, una oda al ciclismo y a los valientes, una plasticidad infinita. Es la firma de Pogacar en el ciclismo, ese que ha agitado y remodelado con sus exhibiciones, ese que ya se escribe alrededor de sus gestas y que el tiempo situará como leyenda y referencia. Y entre ellas estará, a buen seguro, el ataque a 50 kilómetros de meta en la cuarta etapa de la Vuelta, en la ascensión a la Collada de Beixalís, cuando dejó a todos boquiabiertos y petrificados —quizá no así a Gall, que lo intentó, pero no le dieron las piernas—, cuando aclaró que él compite contra sí mismo y nadie más. De ahí al cielo y 2m40s de ventaja sobre sus perseguidores (3m20s en la general). Es un superhéroe, aunque un superhéroe matemático.. Seguir leyendo
El esloveno ataca a 50 km de meta, con tres puertos por delante, y saca 2m40s a sus rivales para explicar que esta carrera es suya
Lo volvió a hacer. Pero no por habitual deja de ser extraordinario, una oda al ciclismo y a los valientes, una plasticidad infinita. Es la firma de Pogacar en el ciclismo, ese que ha agitado y remodelado con sus exhibiciones, ese que ya se escribe alrededor de sus gestas y que el tiempo situará como leyenda y referencia. Y entre ellas estará, a buen seguro, el ataque a 50 kilómetros de meta en la cuarta etapa de la Vuelta, en la ascensión a la Collada de Beixalís, cuando dejó a todos boquiabiertos y petrificados —quizá no así a Gall, que lo intentó, pero no le dieron las piernas—, cuando aclaró que él compite contra sí mismo y nadie más. De ahí al cielo y 2m40s de ventaja sobre sus perseguidores (3m20s en la general). Es un superhéroe, aunque un superhéroe matemático.. Cuentan desde el UAE que Pogacar plantea el ciclismo de forma diferente a lo establecido, que como tiene tantos pulmones, piernas y cabeza, puede hacerlo, ya que no hay equipo que siga su ritmo si se lo propone. Y ahí es donde nace su fórmula. Resulta que para Pogi el riesgo a perder una etapa se multiplica cuantos menos kilómetros quedan porque, entiende y con razón, que intervienen más condicionantes, como que haya uno más rápido, que otro tenga a más gregarios, que vete a saber tú cómo estará el trazado, cualquier cosa. Así que, describen desde su equipo, el marciano de la bici plantea duelos durante una hora que acaban convirtiéndose en confrontamientos de tú a tú porque sin equipo capaz de seguirle, solo unos pocos lo intentan. Y, claro, no pasan del intento. Andorra lo atestiguó.. Vive el país vecino por y para la bicicleta cuando no hay nieve —incluso cuando la hay—, residencia de muchos de los profesionales del pelotón por sus facilidades para alcanzar las montañas, orografía perfecta y rodar sin demasiado tráfico, también lugar que ayuda en lo fiscal. Y Andorra evidenció su fiebre por el deporte con la llegada de la caravana de los autocares de los diferentes equipos del pelotón. Daba igual que fuera el Pinarello en la Massana o el Picnic en Ordino, aunque sobre todo el UAE en Escaldes por la presencia de Pogacar, pues desde la noche hasta la mañana, antes de la etapa, las aglomeraciones de los aficionados en busca de un autógrafo o de algún regalo fueron mastodónticas. Lo mismo ocurrió en la ciudad, sobrepasada por el tráfico, colas y más colas, como también en el parking de los autocares, donde los equipos se dieron un baño de masas, además de disfrutar en muchos casos de familiares y amigos que se acercaron a dar un último aliento para lo que resta. Y lo primero era la etapa íntegra en Andorra con tres puertos de primera categoría por delante (Envalira, Beixalís, Ordino y La Comella), también uno último de tercera. Un castigo para las piernas, un aperitivo para Pogacar.. Desde el principio de la etapa el ritmo corrió a cargo del UAE, con las mismas dosis de aquiescencia como de impotencia de los demás. Fueron ellos los que abortaron una fuga masiva de una treintena de corredores al abrirse el telón. Pero también fueron ellos los que después concedieron otra escapada de diez corredores, no unos cualquiera. Allí estaban Castrillo y García Pierna (Movistar), Lutsenko (NSN) y Fortunato (Astana), entre otros, además de cuatro del Visma: Van Aert, Armirail, Brennan y Tulett. Terreno pantanoso que también comprendió Decathlon, que se puso el mono de trabajo en el primer puerto para que las distancias nunca fueran definitivas, que también levantó el dedo para señalar a su jefe de filas, Gall, aspirante terrenal. Y entre todos fagocitaron a los valientes. Aunque ya se había desmigado un poco el grupo. La selección natural, sin embargo, se hizo en la siguiente ascensión, en la Collada de Beixalís, de nuevo con Decathlon haciendo una exhibición de fuerza. Era su estrategia, la de poner ritmo y dejar a todos con la lengua fuera, amén de Pogacar, claro. La del Visma fue meter gente en la fuga. Pero ni una ni otra sirvieron para difuminar al dios de la bicicleta, que hizo su Juan Palomo particular, que volvió a explicar que al ciclismo ya no se corre para ganar si no para acabar tras él.. Atacó Pogacar, de pie sobre la bici, pisotones de fuego, pedaleadas sin igual. Gall, que estaba por delante y mirando de refilón, fue el único que quiso echarle el lazo. Y, aunque lo consiguió durante un rato, pronto se dio cuenta de que jugaban con motores distintos. Bajó el ritmo y aguardó a sus verdaderos rivales, como Onley, Carapaz, Kuss, Roglic, Mas… Y entre todos ellos también libraron una bella batalla: una en la que Onley defendió su aspiración al podio; una en la que Gall pareció temblar por momentos aunque supo reponerse; una en la que Carapaz se contentó con aguantar; una en la que Roglic evidenció que en la Vuelta está como en casa —suma cuatro laureles—, ni que sea después de haberse pegado un topetazo que puso en duda su participación; y una en la que Mas también explicó que le falta poco para ser el de siempre. Pero una que, también, está muy lejos de Pogacar.. Los románticos vieron en el ataque de la Collada de Beixalís la cuadratura del círculo, pues en 2019, un ángel alado aliado con la locura lanzó un ataque de 45 kilómetros en la penúltima etapa en las laderas de Peña Negra, en la travesía hasta la ascensión a la Plataforma de Gredos que se convirtió en la tercera victoria de etapa de la ronda. Entonces no le sirvió más que para entrar en el podio, tercero tras Roglic y Valverde. Pero en Andorra constató que va a lograr llevar el maillot rojo desde el primer día —tras vencer por nueve centésimas la crono— al último, y eso que esto no ha hecho más que empezar, pues todavía no se ha llegado a España, juez Andorra a las primeras de cambio. Fue un ejercicio de superioridad superlativo, un ataque tan loco como demoledor, un espectáculo que ni siquiera le privó de chocar los puños en la última ascensión con Adam Yates, compañero de equipo que admiraba desde la cuneta, un recital que adornó la afición con pasillos humanos alentándole, un gobierno sin fisuras con 119 victorias en su palmarés, una epopeya tras otra, un superhéroe en solitario y matemático, un reinado sin fin.. Clasificación General. Ver clasificación completa. Etapas. 2. Monaco – Manosque. Matthew BrennanTVL. 214 Km. 3. Gruissan-Aude – Font Romeu. 174 Km. 4. Andorra La Vella – Andorra La Vella. Tadej PogacarUAD. 104 Km. 5. Falset – Roquetes. 173 Km. 6. Alcossebre – Castellón. 177 Km
Feed MRSS-S Noticias
