El Mundial más hipertrofiado de la historia también registró un récord de elasticidad jurídica. Fue por petición confesa de Donald Trump que el presidente del Comité de Disciplina de la FIFA, Mohamed al-Kamali, aplicó el Artículo 27 del Código Disciplinario para navegar una laguna legal que permitiera que el estadounidense Folarin Balogun esquivara la sanción que le habría impedido jugar contra Bélgica los octavos de final. Seguir leyendo
Mohamed al-Kamali aplica el Artículo 27 del Reglamento de la FIFA para revisar una decisión arbitral por segunda vez en la historia de los Mundiales
El Mundial más hipertrofiado de la historia también registró un récord de elasticidad jurídica. Fue por petición confesa de Donald Trump que el presidente del Comité de Disciplina de la FIFA, Mohammed al-Kamali, aplicó el Artículo 27 del Código Disciplinario para navegar una laguna legal que permitiera que el estadounidense Florian Balogun esquivara la sanción que le habría impedido jugar contra Bélgica los octavos de final. No existe, en los anales del organismo que rige el fútbol, un solo precedente parecido en la aplicación del Artículo 27 para revocar los efectos inmediatos de la expulsión de un partido de la Copa del Mundo. Nunca un futbolista sancionado con una tarjeta roja había podido disputar el siguiente partido, a excepción de Garrincha en 1962, cuando el presidente chileno, Jorge Alessandri intervino ante Stanley Rous, titular de la FIFA, y el brasileño, expulsado en la semifinal ante Chile, pudo disputar y ganar la final ante Checoslovaquia. Era inimaginable porque, según los expertos juristas, suponía colisionar con el principio de ejecución “automática” de las sanciones arbitrales, defendido en el Artículo 61 del mismo Código Disciplinario de la FIFA. Esta norma pretendía evitar la profanación de la autoridad del árbitro en cuanto a juez que legitima todo aquello que ocurre en un partido. “Rearbitrar”, en el lenguaje del fútbol, siempre fue tabú. El autor de la acrobacia jurídica más extravagante de los Mundiales siguió una carrera insólita. El abogado Mohamed al-Khamali fue ex miembro del Consejo Federal Nacional de los Emiratos Árabes Unidos hasta que en 2025, mediante nombramiento del Congreso de la FIFA, se convirtió en el primer presidente asiático del Comité de Disciplina.El primer tribunal disciplinario del fútbol mundial consta de 18 miembros y sus decisiones deben adoptarse a puerta cerrada mediante la reunión de al menos tres de ellos. Pero en llamados “casos especiales”, según indica el reglamento, el presidente está facultado para decidir “solo”. Así lo confesó ayer el comisionado Leonardo Stagg, de Ecuador, cuando dijo que Al-Khamani resolvió por su cuenta aplicar el Artículo 27, que versa, como indica el texto, “Sobre la Suspensión de la Aplicación de Medidas Disciplinarias”.El Artículo 27 del Código Disciplinario es tan claro como indeterminado: “Los órganos judiciales podrán optar por suspender total o parcialmente la aplicación de una medida disciplinaria. Al suspender la aplicación de la sanción, los órganos judiciales someterán al sancionado a un periodo de prueba, con una duración de entre uno y cuatro años”.Subido a esta embarcación legislativa, Al-Khamani no anuló de derecho la sanción arbitral pero la suspendió, impidiendo su aplicación efectiva en la Copa del Mundo. Fue una decisión que nadie más se atrevió a adoptar. Primero, porque nadie se había atrevido a emplear esta ley para poner en duda un juicio arbitral en
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