Trump es un personaje magnético. Para bien o para mal, el presidente de Estados Unidos atrae la atención por su personalidad arrolladora, desinhibida y bravucona. Este domingo no se detuvo hasta conseguir figurar en la foto con la selección española con la copa de campeones del mundo. El máximo mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, tuvo que salir corriendo para tratar de apartarlo de la histórica estampa que retrataba la celebración del equipo español tras la victoria en el Mundial de fútbol.Seguir leyendo
El mandatario estadounidense celebra la Copa del Mundo en medio de amenaza a Canadá y a sus socios europeos. La camaradería con Infantino alimenta las dudas sobre la neutralidad del máximo organismo del fútbol mundial
Trump es un personaje magnético. Para bien o para mal, el presidente de Estados Unidos atrae la atención por su personalidad arrolladora, desinhibida y bravucona. Este domingo no se detuvo hasta conseguir figurar en la foto con la selección española con la copa de campeones del mundo. El máximo mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, tuvo que salir corriendo para tratar de apartarlo de la histórica estampa que retrataba la celebración del equipo español tras la victoria en el Mundial de fútbol.Ese afán de protagonismo ha salpicado un mundial marcado por tensiones políticas, celebrado en medio de una guerra contra Irán, la injerencia en la FIFA para suspender una tarjeta roja a un jugador de la selección estadounidense, las amenazas a Canadá y a sus socios europeos, los desplantes a México y la imposición de nuevos aranceles a Brasil en pleno campeonato. El árbitro saca una tarjeta roja a Folarin Balogun Associate Press/ LaPresse Only Italy and SpainAssociated Press/LaPresse (APS)La retirada de la tarjeta roja a BalogunAl hombre que seis años después sigue insistiendo en que le robaron las elecciones de 2020, que perdió contra Joe Biden, a pesar de que no hay pruebas que lo demuestren después de la investigación de varios tribunales y comisiones parlamentarias, le gusta reescribir las reglas. Algo de eso es lo que hizo cuando, días antes de jugarse el partido de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica, telefoneó a su amigo Infantino para que revisara la tarjeta roja a Folarin Balogun, el delantero estrella de la selección de su país. En una decisión sin precedentes en la historia reciente del fútbol mundial, la FIFA decidió suspender la sanción al jugador estadounidense y le permitió jugar el partido contra los belgas. El episodio se convirtió en un escándalo que ha empañado la imagen de la FIFA y enturbió un torneo que ha recibido muchas críticas y quejas por supuesta injerencia a favor de las selecciones de Estados Unidos y Argentina. El Consejo de Europa, el principal organismo europeo de derechos humanos, emitió ayer un comunicado en el que cuestionaba la integridad de la Copa del Mundo. “La próxima crisis ya ha comenzado. Tiene dos nombres: dinero y poder”, escribió Alain Berset, secretario general del organismo integrado por 46 naciones, en una carta difundida antes de la final. “Cuando las reglas se doblegan bajo presión, cualquier resultado es cuestionable”, escribió el político suizo. Jugadores de Irán tratan de evitar un gol.Matthew Childs (REUTERS)La especial relación que mantienen Trump e Infantino alimenta la especulación. El suizo se esfuerza en complacerle, se muestra sumiso y servicial con el presidente estadounidense, que parece no tener ningún límite. El de la tarjeta roja a Balogún ha sido el más polémico del mundial. El Gobierno belga criticó con vehemencia la inusitada decisión. Y la UEFA dejó claro el alcance de lo sucedido: “La decisión de suspender, d
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