Este es el primer Mundial que Ana Sofía (Mérida, 16 años) sigue. “Nunca había entendido la emoción de mi papá, de sus amigos, de la gente que veía fútbol. Solo miraba una pelota rodando y muchos hombrecitos correteándola”, dice a EL PAÍS. Pero algo cambió en esta Copa del Mundo. En medio del éxtasis futbolístico en México, que fue sede y cuya afición se volcó a apoyar a la selección que sorprendió por su desempeño, como ella, miles de mujeres reclamaron uno de los espacios que históricamente se les ha negado: el de aficionadas al fútbol. Seguir leyendo
Que México haya sido una de las sedes de la Copa del Mundo abrió la puerta a cientos de mujeres que no se habían interesado por el fútbol y que ahora se han sumado
Este es el primer Mundial que Ana Sofía (Mérida, 16 años) sigue. “Nunca había entendido la emoción de mi papá, de sus amigos, de la gente que veía fútbol. Solo miraba una pelota rodando y muchos hombrecitos correteándola”, dice a EL PAÍS. Pero algo cambió en esta Copa del Mundo. En medio del éxtasis futbolístico en México, que fue sede y cuya afición se volcó a apoyar a la selección que sorprendió por su desempeño, como ella, miles de mujeres reclamaron uno de los espacios que históricamente se les ha negado: el de aficionadas al fútbol. “Me emocionó vivirlo con mis amigas y mi familia, y sentir que las personas que estaban jugando representaban a mi país. Fue una experiencia muy bonita. Empecé a entender el fútbol, a agarrarle cariño a los jugadores y a conocer sus personalidades”, cuenta. Su experiencia se repitió en miles de mujeres. “Cómo es posible que hace unas semanas no sabía nada de fútbol y ahora Messi me cae mal y soy team Haaland”. “¿Qué hago yo un sábado por la tarde viendo un Inglaterra – Noruega?”. TikTok e Instagram se inundaron de publicaciones como estas. Entre bromas y memes, muchas comenzaron a hablar de su era “fifas”, una expresión que resignificaron para describir su entusiasmo y apropiarse de un término asociado al estereotipo del hombre obsesionado con el fútbol.La condición de México como sede “permitió que se sintieran parte de la fiesta gracias a los horarios y la cercanía”, explica la periodista deportiva Daniela Cuanelo. Durante tres semanas, el país se sumergió en un “éxtasis colectivo” donde el fútbol fue el único idioma, coincide la estratega de marca Ana Mirel Díaz. Y las redes sociales hicieron su magia: allí, las mujeres “entraron sin miedo, a hacer preguntas, emocionarse y compartirlo con sus amigas”, señala Fernanda Piña, exseleccionada nacional sub-17 y fundadora de Solosé F.C., comunidad futbolera enfocada en mujeres y personas LGBTIQ+.Una nueva afición En el universo del fútbol hay códigos. Quizá el más importante es elegir un equipo y apoyarlo hasta el final. De hecho, en México hay un término que describe a las personas que no cumplen con ese papel: villamelones. Cora Bravo, editora en jefe del medio digital Cultura Colectiva y aficionada del Toluca, opina que las mujeres están abriendo una puerta para redefinir cómo ser aficionada. “Es un error pensar que tenemos que ser fans del fútbol como son los hombres. Pueden irle a un equipo o al fútbol. Las razones por las que una le va a un equipo son variadas, diversas. Encuéntrenlas, o no, sean fans a su manera”, dice. Para las nuevas aficionadas, el fútbol va más allá de elegir un equipo. “No quiero apresurarme a elegir un club y luego darme cuenta de que no me representa”, explica Ana Sofía. Para ella, el talento deportivo de los jugadores importa tanto como su calidad humana, “el ejemplo que dan en la vida”, dice. Este no es el único código en ju
Feed MRSS-S Noticias
