Después de muchos tiros al palo, Pedro Acosta pudo tachar por fin el antepenúltimo objetivo de su trayectoria en la élite del motociclismo: ganar una carrera en la categoría reina. El joven piloto murciano de KTM, de tan solo 22 años, se llevó en el pasado GP de Austria su primera carrera en MotoGP, donde desembarcó hace tres campañas después de arrasar en las categorías de promoción con dos títulos en tres años. Antes de su debut, ya arreciaban las comparaciones con el gran coloso de la especialidad, sobre las que insiste hoy a sus 84 años Giacomo Agostini, el piloto con más victorias y títulos en la historia del certamen. “Veo mucho potencial en Pedro Acosta, me recuerda a Marc Márquez por su agresividad dentro de la pista”, contaba el italiano en una entrevista con EL PAÍS.. Seguir leyendo
El talento de 22 años ha moderado su agresividad dentro y fuera de la pista para terminar de despegar en MotoGP, donde quiere batir al gran campeón en igualdad de condiciones
El piloto español Pedro Acosta celebra su victoria en el GP de Austria el pasado 20 de septiembre. AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press). Después de muchos tiros al palo, Pedro Acosta pudo tachar por fin el antepenúltimo objetivo de su trayectoria en la élite del motociclismo: ganar una carrera en la categoría reina. El joven piloto murciano de KTM, de tan solo 22 años, se llevó en el pasado GP de Austria su primera carrera en MotoGP, donde desembarcó hace tres campañas después de arrasar en las categorías de promoción con dos títulos en tres años. Antes de su debut, ya arreciaban las comparaciones con el gran coloso de la especialidad, sobre las que insiste hoy a sus 84 años Giacomo Agostini, el piloto con más victorias y títulos en la historia del certamen. “Veo mucho potencial en Pedro Acosta, me recuerda a Marc Márquez por su agresividad dentro de la pista”, contaba el italiano en una entrevista con EL PAÍS.. Acosta, que aterrizó en volandas en el certamen y pareció confirmar los mejores presagios con dos podios en sus tres primeras carreras en 2024, tuvo que lidiar luego con las limitaciones técnicas y presupuestarias de un proyecto lastrado por las turbulencias económicas de la marca de Mattighofen, que llevaba cuatro años sin ganar una carrera. A pesar de su tesón, con 15 podios y convertido en el único piloto de KTM capaz de despuntar en medio del claro dominio técnico italiano y el desastre japonés, la recompensa definitiva parecía no llegar nunca para él. Firmó ocho segundas posiciones antes de que en Spielberg rompiera por fin el maleficio.. “Quería ganar y las expectativas le hicieron sufrir de más. Teníamos que frenarle, hacerle entender que no podía hacer más con la moto que tenía”, cuentan desde el entorno del piloto. Después de un arranque de 2025 frustrante, un quiero y no puedo constante, Acosta cambió algunas piezas de su equipo y entendió que forzando algo menos la máquina podría llegar más lejos en el medio y largo plazo. Nadie en el paddock –se lo rifaron todos los equipos– tuvo dudas sobre el potencial de un piloto que había ganado 16 carreras de 56 disputadas en las categorías pequeñas, una de cada tres.. Curiosamente, tuvieron que pasar otros 56 grandes premios en la élite hasta esta primera victoria ante el gran público. “Nadie dudó de él y él tampoco es alguien que dude de sí mismo”, explican las voces de su círculo cercano sobre esta larga travesía por el desierto. En el arranque del GP de Japón este fin de semana empezó como segundo clasificado por delante de los grandes favoritos al título, superado tan solo por Alex Márquez este viernes.. Que el murciano es un piloto único lo atestigua el contrato que atesoran en los despachos de Ducati desde antes de comenzar el curso. El año que viene, el conocido como Tiburón de Mazarrón se convertirá en compañero de equipo del heptacampeón Marc Márquez en sustitución del italiano Pecco Bagnaia, bicampeón de la categoría reina e icono de la fábrica italiana. La apuesta de la marca que ha dominado claramente los últimos seis campeonatos con la Desmosedici GP lo dice todo sobre el potencial del español. Y a sus responsables Gigi Dall’Igna y Davide Tardozzi se les hace la boca agua.. El piloto español Pedro Acosta después de ganar el GP de Austria celebrado entre el 18 y el 20 de septiembre. AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press). “Cuando en Ducati me comentaron que pensaban en él, yo les dije: ‘este es el tío’. Pedro será uno de los grandes nombres del año que viene y del futuro en MotoGP”, asegura el propio Márquez. El catalán no solo ha ganado nueve títulos en todas las categorías, sino que además jamás ha perdido la particular batalla con sus compañeros de equipo, pilotos de la talla de Dani Pedrosa o Jorge Lorenzo. “Pedro es el tipo que puede batirme”, reconoce sin ambages el actual defensor de la corona.. A pesar de no contar con el mejor material, Acosta ha hecho auténticas maravillas, destacando por su carácter indomable y descaro ante los más veteranos de la parrilla. Eso también le ha jugado alguna que otra mala pasada dentro y fuera de los circuitos, como cuando una broma mal tirada sobre Márquez en ‘La Revuelta’ con David Broncano le puso a parte de la afición en contra. Un año han trabajado desde su equipo para revertir aquel revés en su imagen. “Te puede gustar más o menos, pero su genialidad está fuera de toda duda”, señala el otro gran veterano de la parrilla, Johann Zarco. “Para ganar con la KTM en una época donde dominan las Ducati y las Aprilia, se necesita hacer algo extraordinario”, apostilla el francés de Honda, de 36 años.. Mientras sufría en las carreras, Acosta ha incidido más en la parte mental de la competición, respaldado por el expiloto Carmelo Morales. El murciano todavía vive en Mazarrón, su pueblo natal, pero cada semana sube a entrenar con él al circuito de Alcarràs. También a Andorra, donde pasa mucho tiempo con el piloto australiano de 28 años Remy Gardner, hijo de Wayne, campeón del mundo de 500cc en 1987. “Pedro no entrena como el resto. Solo quiere pilotar motos, ser rápido con cualquier motocicleta. Es su misión en la vida, lo único que le importa. Solo se rodea de gente que le ayuda a hacerlo”, constata Paul Trevathan, su jefe de mecánicos y segundo padre en las carreras.. Su hermana Miriam, que ejerce de ayudante, es su sombra en los circuitos, el otro pilar que explica el cambio de aproximación a los fines de semana de competición. Dicen quienes conocen de cerca a Acosta que lo que no ha cambiado es su régimen de entrenamientos: apenas toca el gimnasio o la bicicleta, aficiones habituales para la práctica totalidad de la parrilla. Él tiene las motos y ganar con ellas entre ceja y ceja.. Ante la incógnita del reglamento de 2027, Acosta fue muy claro con los mandamases de KTM cuando le llovieron las ofertas de futuro. “Gottfried, esto no va de un millón más o un millón menos. Muchos firman los contratos pensando en el dinero, pero para mí ese no es el verdadero espíritu competitivo. Lo que quiero es ganar a Marc con las mismas armas”, le espetó el español a Gottfried Neumeister, CEO de KTM, durante las negociaciones. Quiere aprender de él, pero sobre todo intentar batirle, y dicen desde su círculo que su mayor anhelo ahora es subirse cuanto antes a la Desmosedici del año que viene.. “Verle en el mismo garaje junto a Marc será interesante”, sonríe Zarco. “Marc nunca ha tenido nadie como Acosta al otro lado del garaje, un monstruo como él, y por eso será muy interesante. Para la afición serán fuegos artificiales”, opina Trevathan. “Pedro no lo hace para ganar o perder, sino para intentarlo y poder decir que lo ha intentado”, detallan desde el entorno.
Feed MRSS-S Noticias
