El nuevo estado de excepción constitucional por seguridad pública que prepara el Gobierno ha generado inquietudes al interior de las Fuerzas Armadas, principalmente respecto de las atribuciones que tendrán los militares y su coordinación con las policías durante eventuales despliegues en zonas afectadas por el crimen organizado.
Las dudas fueron abordadas en una reunión entre la presidenta del Senado, Paulina Núñez; los auditores generales de las tres ramas de las Fuerzas Armadas; y el ministro de Seguridad, Martín Arrau. El encuentro se extendió por poco más de una hora y tuvo entre sus principales asuntos el diseño de la nueva herramienta constitucional.
La propuesta busca establecer una figura diferente al actual estado de emergencia para enfrentar situaciones de grave alteración de la seguridad pública provocadas por organizaciones criminales. El borrador contempla expresamente que las Fuerzas Armadas puedan colaborar con las instituciones de Orden y Seguridad Pública.
El texto, sin embargo, mantendría a las policías como responsables principales de las tareas habituales de orden público, mientras que la participación militar quedaría reservada para las circunstancias excepcionales que establezca la legislación.
Este diseño ha abierto interrogantes respecto de quién tendrá el mando durante los operativos, cómo se coordinarán las distintas instituciones y cuál será el grado de subordinación de los efectivos militares respecto de las policías.
El académico y especialista en defensa Fernando Wilson advirtió que uno de los problemas podría estar en la falta de precisión respecto de las facultades y restricciones aplicables a los militares. Según planteó, las diferencias de entrenamiento, instrucción y equipamiento hacen necesario definir claramente qué podrán hacer las Fuerzas Armadas durante estos procedimientos.
El exsubsecretario de Defensa Gabriel Gaspar también expresó reparos frente a una eventual subordinación militar para desarrollar funciones de carácter policial. A su juicio, los efectivos castrenses no cuentan con la preparación ni el equipamiento específicamente diseñados para esas tareas y, por ello, la prioridad debería estar en fortalecer las capacidades de las policías.
Las advertencias también provinieron del excomandante en jefe del Ejército Ricardo Martínez. El general en retiro sostuvo que actualmente los militares no se encuentran preparados para combatir al crimen organizado dentro de las poblaciones y recordó las diferencias existentes entre la cultura, formación y funciones propias de policías y Fuerzas Armadas.
Martínez relató que durante su período al mando del Ejército enfrentó planteamientos para aumentar la participación de militares en apoyo de Carabineros, postura ante la cual manifestó sus reparos debido a que ello podía convertir al Ejército, en la práctica, en una suerte de segunda fuerza policial.
La discusión ocurre mientras el Ejecutivo continúa afinando la reforma constitucional antes de presentarla al Congreso. El proyecto no ingresaría todavía al Senado, lo que entregaría al Gobierno un margen adicional para introducir modificaciones y precisar las atribuciones, mecanismos de coordinación y estructura de mando que regirán durante la aplicación del nuevo estado de excepción. (NP-ChatGPT-Bio Bio)
La entrada Nuevo estado de excepción genera inquietud en las FF.AA. por su rol frente al crimen organizado se publicó primero en Nuevo Poder.
El nuevo estado de excepción constitucional por seguridad pública que prepara el Gobierno ha generado inquietudes al interior de las Fuerzas Armadas, principalmente respecto de las atribuciones que tendrán los militares y su coordinación con las policías durante eventuales despliegues en zonas afectadas por el crimen organizado.. Las dudas fueron abordadas en una reunión entre la presidenta del Senado, Paulina Núñez; los auditores generales de las tres ramas de las Fuerzas Armadas; y el ministro de Seguridad, Martín Arrau. El encuentro se extendió por poco más de una hora y tuvo entre sus principales asuntos el diseño de la nueva herramienta constitucional.. La propuesta busca establecer una figura diferente al actual estado de emergencia para enfrentar situaciones de grave alteración de la seguridad pública provocadas por organizaciones criminales. El borrador contempla expresamente que las Fuerzas Armadas puedan colaborar con las instituciones de Orden y Seguridad Pública.. El texto, sin embargo, mantendría a las policías como responsables principales de las tareas habituales de orden público, mientras que la participación militar quedaría reservada para las circunstancias excepcionales que establezca la legislación.. Este diseño ha abierto interrogantes respecto de quién tendrá el mando durante los operativos, cómo se coordinarán las distintas instituciones y cuál será el grado de subordinación de los efectivos militares respecto de las policías.. El académico y especialista en defensa Fernando Wilson advirtió que uno de los problemas podría estar en la falta de precisión respecto de las facultades y restricciones aplicables a los militares. Según planteó, las diferencias de entrenamiento, instrucción y equipamiento hacen necesario definir claramente qué podrán hacer las Fuerzas Armadas durante estos procedimientos.. El exsubsecretario de Defensa Gabriel Gaspar también expresó reparos frente a una eventual subordinación militar para desarrollar funciones de carácter policial. A su juicio, los efectivos castrenses no cuentan con la preparación ni el equipamiento específicamente diseñados para esas tareas y, por ello, la prioridad debería estar en fortalecer las capacidades de las policías.. Las advertencias también provinieron del excomandante en jefe del Ejército Ricardo Martínez. El general en retiro sostuvo que actualmente los militares no se encuentran preparados para combatir al crimen organizado dentro de las poblaciones y recordó las diferencias existentes entre la cultura, formación y funciones propias de policías y Fuerzas Armadas.. Martínez relató que durante su período al mando del Ejército enfrentó planteamientos para aumentar la participación de militares en apoyo de Carabineros, postura ante la cual manifestó sus reparos debido a que ello podía convertir al Ejército, en la práctica, en una suerte de segunda fuerza policial.. La discusión ocurre mientras el Ejecutivo continúa afinando la reforma constitucional antes de presentarla al Congreso. El proyecto no ingresaría todavía al Senado, lo que entregaría al Gobierno un margen adicional para introducir modificaciones y precisar las atribuciones, mecanismos de coordinación y estructura de mando que regirán durante la aplicación del nuevo estado de excepción. (NP-ChatGPT-Bio Bio). La entrada Nuevo estado de excepción genera inquietud en las FF.AA. por su rol frente al crimen organizado se publicó primero en Nuevo Poder.
El nuevo estado de excepción constitucional por seguridad pública que prepara el Gobierno ha generado inquietudes al interior de las Fuerzas Armadas, principalmente respecto de las atribuciones que tendrán los militares y su coordinación con las policías durante eventuales despliegues en zonas afectadas por el crimen organizado. Las dudas fueron abordadas en una reunión entre La entrada Nuevo estado de excepción genera inquietud en las FF.AA. por su rol frente al crimen organizado se publicó primero en Nuevo Poder.
El nuevo estado de excepción constitucional por seguridad pública que prepara el Gobierno ha generado inquietudes al interior de las Fuerzas Armadas, principalmente respecto de las atribuciones que tendrán los militares y su coordinación con las policías durante eventuales despliegues en zonas afectadas por el crimen organizado.. Las dudas fueron abordadas en una reunión entre la presidenta del Senado, Paulina Núñez; los auditores generales de las tres ramas de las Fuerzas Armadas; y el ministro de Seguridad, Martín Arrau. El encuentro se extendió por poco más de una hora y tuvo entre sus principales asuntos el diseño de la nueva herramienta constitucional.. La propuesta busca establecer una figura diferente al actual estado de emergencia para enfrentar situaciones de grave alteración de la seguridad pública provocadas por organizaciones criminales. El borrador contempla expresamente que las Fuerzas Armadas puedan colaborar con las instituciones de Orden y Seguridad Pública.. El texto, sin embargo, mantendría a las policías como responsables principales de las tareas habituales de orden público, mientras que la participación militar quedaría reservada para las circunstancias excepcionales que establezca la legislación.. Este diseño ha abierto interrogantes respecto de quién tendrá el mando durante los operativos, cómo se coordinarán las distintas instituciones y cuál será el grado de subordinación de los efectivos militares respecto de las policías.. El académico y especialista en defensa Fernando Wilson advirtió que uno de los problemas podría estar en la falta de precisión respecto de las facultades y restricciones aplicables a los militares. Según planteó, las diferencias de entrenamiento, instrucción y equipamiento hacen necesario definir claramente qué podrán hacer las Fuerzas Armadas durante estos procedimientos.. El exsubsecretario de Defensa Gabriel Gaspar también expresó reparos frente a una eventual subordinación militar para desarrollar funciones de carácter policial. A su juicio, los efectivos castrenses no cuentan con la preparación ni el equipamiento específicamente diseñados para esas tareas y, por ello, la prioridad debería estar en fortalecer las capacidades de las policías.. Las advertencias también provinieron del excomandante en jefe del Ejército Ricardo Martínez. El general en retiro sostuvo que actualmente los militares no se encuentran preparados para combatir al crimen organizado dentro de las poblaciones y recordó las diferencias existentes entre la cultura, formación y funciones propias de policías y Fuerzas Armadas.. Martínez relató que durante su período al mando del Ejército enfrentó planteamientos para aumentar la participación de militares en apoyo de Carabineros, postura ante la cual manifestó sus reparos debido a que ello podía convertir al Ejército, en la práctica, en una suerte de segunda fuerza policial.. La discusión ocurre mientras el Ejecutivo continúa afinando la reforma constitucional antes de presentarla al Congreso. El proyecto no ingresaría todavía al Senado, lo que entregaría al Gobierno un margen adicional para introducir modificaciones y precisar las atribuciones, mecanismos de coordinación y estructura de mando que regirán durante la aplicación del nuevo estado de excepción. (NP-ChatGPT-Bio Bio)
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