“Busco a mis amigos. Los extraño”. La frase aparece en un video grabado en las calles de Guadalajara. Un aficionado surcoreano buscaba a los amigos mexicanos con los que había compartido una celebración en el Mundial de Rusia 2018. Habían pasado ocho años sin verse, pero bastaron unos días para que las redes sociales ayudaran a que se diera su reencuentro en México. Una escena que condensa mejor que cualquier campaña el espíritu que ha rodeado al torneo. “El fútbol nos une”, repite Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Pero esa unión no está en el negocio construido por el organismo. Tampoco (necesariamente) dentro de los estadios, sino que encuentra su lugar en lo espontáneo. En lo que ocurre en plazas, parques, bares y restaurantes. Seguir leyendo
Del reencuentro entre un mexicano y un aficionado coreano ocho años después hasta la reunión entre Claudia Sheinbaum y Felipe VI, el torneo hace del país un escenario de encuentros más allá del balón
Mundial de fútbolOpiniónTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosDel reencuentro entre un mexicano y un aficionado coreano ocho años después hasta la reunión entre Claudia Sheinbaum y Felipe VI, el torneo hace del país un escenario de encuentros más allá del balónAficionados de la selección mexicana en el Zócalo Capitalino, el 11 de junio.Emiliano Molina“Busco a mis amigos. Los extraño”. La frase aparece en un video grabado en las calles de Guadalajara. Un aficionado surcoreano buscaba a los amigos mexicanos con los que había compartido una celebración en el Mundial de Rusia 2018. Habían pasado ocho años sin verse, pero bastaron unos días para que las redes sociales ayudaran a que se diera su reencuentro en México. Una escena que condensa mejor que cualquier campaña el espíritu que ha rodeado al torneo. “El fútbol nos une”, repite Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Pero esa unión no está en el negocio construido por el organismo. Tampoco (necesariamente) dentro de los estadios, sino que encuentra su lugar en lo espontáneo. En lo que ocurre en plazas, parques, bares y restaurantes. El Mundial en México ha sido más que solo una fiesta. En Monterrey, por ejemplo, los regios adoptaron a Japón durante el partido frente a Túnez. Quizá la influencia del anime, la cercanía cultural que sienten las generaciones más jóvenes o simplemente por simpatía. El motivo importa poco cuando lo que pasó fue que se abrazaron como hermanos. Ocurrió, además, en presencia de la princesa Hisako de Takamado, quien asistió a ese partido, que fue además el número 1.000 en la historia de las Copas del Mundo.Felipe VI y Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, este jueves.JACKY MUNIELLOCon Corea del Sur ocurrió algo parecido. Cientos de videos muestran a los aficionados de ambos países besarse, abrazarse y lanzarse por el aire. México y Corea del Sur fueron amigos, rivales y nuevamente amigos en cuestión de una semana. El alocado paso de los asiáticos por la capital tapatía empezó bien y tuvo su momento más tenso cuando las selecciones se enfrentaron y México venció. Rivalidad que se esfumó apenas unos días después en Monterrey, donde un Estadio BBVA con lleno total, hizo sentir a Corea como en casa.El torneo ha servido incluso para tender puentes políticos. Felipe VI y la presidenta Claudia Sheinbaum aprovecharon la visita del monarca al partido entre España y Uruguay este viernes en Guadalajara, para reunirse tras años de distanciamiento diplomático entre ambos países. La relación había comenzado a recomponerse mediante intercambios culturales, pero el fútbol puso el escenario.Los colombianos son otro ejemplo. Miles viajaron entre Ciudad de México y Guadalajara para acompañar a su selección mientras en su país se celebraban unas elecciones presidenciales marcadas por la polarización. Si en Colombia la camiseta nacional fue utilizada
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