Los brazos en jarra sobre las caderas denotaban el agotamiento de Jude Bellingham cuando se presentó en el atril de la zona mixta donde llegó como jugador más valioso de un partido que se decidió en la prórroga bajo una sensación ambiental más propia de una sauna o un baño turco. Se esperaba el duelo goleador entre Harry Kane y Erling Haaland y el que decidió el partido fue Bellingham. Sus dos goles a Noruega metieron a Inglaterra en la volcánica semifinal que la medirá con Argentina 40 años después de La Mano de Dios y el antológico gol de Maradona. Seguir leyendo
El inglés, autor de los dos goles ante Noruega, responde a su seleccionador, al que no le gustó el juego desplegado por sus futbolistas y aseguró que el equipo tuvo “mucha suerte”
Los brazos en jarra sobre las caderas denotaban el agotamiento de Jude Bellingham cuando se presentó en el atril de la zona mixta donde se presentó como jugador más valioso de un partido que se decidió en la prórroga bajo una sensación ambiental más propias de una sauna o un baño turco. Se esperaba el duelo goleador entre Harry Kane y Erling Haaland y el que decidió el partido fue Bellingham. Sus dos goles a Noruega metieron a Inglaterra en la volcánica semifinal que la medirá con Argentina 40 años después de La Mano de Dios y el antológico gol de Maradona. Ingleses y noruegos se batieron en Miami a más de 30 grados y una densa humedad que les envolvió en una atmósfera pegajosa e irrespirable. Con esas condiciones extremas, Inglaterra remontó el gol de Schjelderup liderada por la potencia y la pegada llegadora de Bellingham más que por la brillantez en el juego exhibido. El centrocampista del Real Madrid y sus compañeros se congratularon con la trabajada victoria que, para el seleccionador inglés, el alemán Thomas Tuchel, tuvo el reparo del mal juego desplegado por sus futbolistas. “Nos complicamos mucho la vida. El resultado es fantástico, estamos entre los cuatro mejores. Es increíble, pero no estoy contento con el rendimiento, en todos los sentidos, tuvimos mucha suerte. Nos complicamos la vida con nuestra forma de jugar y con cómo lo hicimos: descuidados, con muchos errores técnicos, sin la suficiente rapidez y sin la suficiente repetición”, analizó Tuchel en la sala de prensa del estadio Hard Rock de Miami.Cuando a Bellingham le relataron las palabras de Tuchel, este dibujó una mueca y resopló antes de recordarle a su seleccionador la desgastante calorina que presidió los 120 minutos y la entidad del rival. “Sí, bueno, lo que sea”, soltó Bellingham con una incómoda resignación y un punto de incredulidad, “quizás él [Tuchel] no sabe lo que es jugar en esas condiciones contra Haaland, Odegaard, Nusa y Sorloth. Antes de la prórroga, a Bellingham también se le notó en su lenguaje corporal que no tiene una gran complicidad con su entrenador cuando este se le acercó para darle instrucciones. El inglés dio varios sorbos de agua, asintió veloz a las palabras del alemán y separó su camino de él. ”No tengo palabras para elogiar a los chicos. No se puede ganar todos los partidos solo con pases largos y 1.000 pases, a veces hay que ganar de una forma menos bonita y eso es lo que hicimos”, continuó replicando Bellingham. El centrocampista madridista reivindicó el esforzado triunfo frente a la falta de sensibilidad de un entrenador tan obsesionado con el juego. Bellingham, que recorrió 13 kilómetros, se erigió en un líder contestario ante sus compañeros frente al discurso del preparador alemán. Este, desde que se hizo cargo de los Pross, le rebajó los galones para entregarle el liderazgo único del grupo a Harry Kane. Tuchel también le ha limitado el radio de acción para tratar de conv
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