Terminó la andadura de España en esta Billie Jean King Cup en la que la República Checa transita por la futurista Shenzhen con paso inexorable, muy firme, luciendo recursos y resolviendo las eliminatorias a modo de rutina. Un suspiro le duró Gran Bretaña en la apertura de la competición y poco más lo hizo el equipo de Carla Suárez, a pesar de la orgullosa (y correosa) resistencia de Jessica Bouzas y Cristina Bucsa ante Karolina Muchova y Linda Noskova, de forma respectiva. Ni la gallega (7-5 y 6-4, en 1h 39m) ni la cántabra (7-6(5) y 6-2, en 1h 29m) pudieron arañar ningún punto en los compromisos individuales, luego no hubo emoción ni la necesidad de un duelo definitivo este viernes. De nuevo, rotundidad: 2-0. La lógica se impuso fríamente a la ilusión.. Seguir leyendo. SUÁREZ: “ES UN PASITO ADELANTE”. España se marchó con un regusto malo por la eliminación, aunque su preparadora, Suárez, destacó el esfuerzo colectivo y apreció haber llegado hasta las semifinales. “Me quedo con la lucha y la entrega de mis jugadoras, y con que no hemos bajado los brazos”, afirmó.. “Hemos estado cerquita en el primer set de los dos partidos, pero luego nos ha costado un poquito más; cerquita y a la vez lejos, porque no hemos podido arañar ningún set, pero sabíamos del nivel de las rivales…”, prolongó la técnica, de 38 años.. Suárez incidió en que por mucho que “puedan fallar”, las checas “siempre están en los momentos importantes”. Y con esa misma impresión se fueron las dos protagonistas. Al igual que el primer día, la capitana española apostó por Bouzas y Bucsa.. “Sabía que no iba a ser un partido fácil, pero al final han sido detalles”, señaló la gallega. “Lo he dejado todo en pista, que era lo que yo quería”, añadió. Mientras, la cántabra lamentó no haber podido aprovechar la renta inicial en el tie-break.. España no juega una final desde 2008 y no triunfa desde 1998, pero, en perspectiva, Suárez valora el rendimiento en esta última edición: “El sabor final es amargo, pero la valoración tiene que ser positiva. Se ganó la eliminatoria de abril fuera de casa y 18 años después hemos llegado a una semifinal”.. Y zanjaba: “Hemos dado un pasito adelante, pero nuestro objetivo sigue siendo jugar una final y ganar este torneo más pronto que tarde. Seguiremos trabajando para que eso ocurra”.
Los triunfos de Muchova (7-5 y 6-4 a Bouzas) y Noskova (7-6(5) y 6-2 a Bucsa) cierran la participación española en las semifinales. Italia o Ucrania se jugarán la otra plaza
Terminó la andadura de España en esta Billie Jean King Cup en la que la República Checa transita por la futurista Shenzhen con paso inexorable, muy firme, luciendo recursos y resolviendo las eliminatorias a modo de rutina. Un suspiro le duró Gran Bretaña en la apertura de la competición y poco más lo hizo el equipo de Carla Suárez, a pesar de la orgullosa (y correosa) resistencia de Jessica Bouzas y Cristina Bucsa ante Karolina Muchova y Linda Noskova, de forma respectiva. Ni la gallega (7-5 y 6-4, en 1h 39m) ni la cántabra (7-6(5) y 6-2, en 1h 29m) pudieron arañar ningún punto en los compromisos individuales, luego no hubo emoción ni la necesidad de un duelo definitivo este viernes. De nuevo, rotundidad: 2-0. La lógica se impuso fríamente a la ilusión.. Nada podrá reprocharse esta España faenera que, sencillamente, llegó hasta donde le alcanzó. De acuerdo con sus posibilidades. Compite hoy día con una nómina de meritorias y apoyada en la fuerza del colectivo, pero echa en falta una punta de lanza que le permita tutear de verdad a potencias de primerísimo nivel como Chequia. A esta, por el contrario, le ha sobrado históricamente talento. El grupo de Suárez resolvió con acierto la ronda de abril frente a Eslovenia y también el primer cruce de las Finales, ante Kazajistán; ahora bien, esta última jugó coja, sin la número uno del mundo, Elena Rybakina. El de las semifinales era un escollo muy superior y, visto lo visto, insorteable. La envergadura física de la joven Noskova es la síntesis perfecta de la magnitud.. Más información. Seguramente no hay grupo más compensado, menos dependiente ni con mayor potencial que el de Chequia, quien cuenta con jugadoras de perfiles tan diversos como dañinos. Lo mismo da la sutileza de Muchova (8ª del mundo) que la pegada de Noskova (6ª), respaldadas por una segunda línea de garantías con Bouzkova (26ª) o Bejlek (28ª), además de la mejor doblista del momento, Katerina Siniakova. Paradójicamente, España figura por delante en el ranking mundial por equipos, cuarta, pero la centroeuropeas, a continuación, disponen hoy día de más armas que ninguna; incluso más que Italia, campeona de las dos últimas ediciones y en lo más alto de la lista. Deberá elevar el tono en el cruce de este sábado (11.00, Tennis Channel) ante Ucrania.. No hay mejor factoría en el tenis femenino que la de la República Checa, cuna de figuras y, tal vez más subrayable, competidoras de un supuesto perfil intermedio que en realidad es muy elevado. Ni una sola grieta. Fiabilidad e inspiración en un bloque compacto y heterogéneo, muy rico desde cualquier ángulo. Una muestra es la sedosa Muchova, a la que las lesiones la han privado de éxitos y al público de la continuidad en su juego. Ya en la treintena, tan solo cuenta con tres títulos en su currículo, cifra escasa; sin embargo, una vez alcanzada la madurez y al parecer repuesta, su tenis se ha abierto paso hacia dos finales de Grand Slam (Roland Garros 2023 y Wimbledon 2026) y ahora el top-10. En términos técnicos y de comprensión del juego, probablemente no haya una tenista más dotada en la actualidad.. Noskova celebra la victoria ante Bucsa.Tingshu Wang (REUTERS). Bien lo sabe Bouzas, quien rindió a un gran nivel en el primer acto de la serie, pero aun así insuficiente. Su rival, maestra del tiempo y de los ritmos, cerró todas las puertas. La gallega (24 años y 93ª) contrapuso una propuesta agresiva, tiros abiertos y con profundidad, pero cada vez que tuvo el caramelo en la mano terminó perdiéndolo. La checa comenzó en desventaja, pero en casi todo momento pesó la sensación de que en un momento u otro terminaría dando con la solución. Y así fue. 4-2 adverso en el primer parcial, después tres bolas de rotura en su contra con 4-3. Da igual. Agua. Templanza y soluciones para todo, y poco más que confiar en que Bucsa (28 años y 35ª) pudiera dar la sorpresa en la continuación. No estuvo lejos, pero tampoco cerca.. Al inicio arrollador de Noskova le siguió el sesteo de la checa, confiada con 5-2 a su favor y también con 5-3 y saque. Parecía haber una rendija. Sin embargo, se enmendó. No titubeó en el desempate, resuelto a golpe de jerarquía. Tiene 21 años, ya ha ganado Wimbledon y en el caso de que mantenga la progresión, será una inquilina fija en la planta noble, si no sólida candidata a conquistar más grandes y debatir con las más fuertes. Atado el primer set, simplemente aceleró. Aplastante, así es su tenis. Un rodillo. Así que su equipo, esta Chequia de postín, jugará la final ocho años después, mientras a la España jornalera le queda la satisfacción de haber acabado con la negación que arrastraba desde 2008 —hasta ahora, su última presencia en semifinales—.. Ningún pero, no se guardó nada. Rebeldía a aplaudir. Chocó en frío contra lo evidente: hasta donde la realidad lo permitió.. SUÁREZ: “ES UN PASITO ADELANTE”. A. C.. España se marchó con un regusto malo por la eliminación, aunque su preparadora, Suárez, destacó el esfuerzo colectivo y apreció haber llegado hasta las semifinales. “Me quedo con la lucha y la entrega de mis jugadoras, y con que no hemos bajado los brazos”, afirmó.. “Hemos estado cerquita en el primer set de los dos partidos, pero luego nos ha costado un poquito más; cerquita y a la vez lejos, porque no hemos podido arañar ningún set, pero sabíamos del nivel de las rivales…”, prolongó la técnica, de 38 años.. Suárez incidió en que por mucho que “puedan fallar”, las checas “siempre están en los momentos importantes”. Y con esa misma impresión se fueron las dos protagonistas. Al igual que el primer día, la capitana española apostó por Bouzas y Bucsa.. “Sabía que no iba a ser un partido fácil, pero al final han sido detalles”, señaló la gallega. “Lo he dejado todo en pista, que era lo que yo quería”, añadió. Mientras, la cántabra lamentó no haber podido aprovechar la renta inicial en el tie-break.. España no juega una final desde 2008 y no triunfa desde 1998, pero, en perspectiva, Suárez valora el rendimiento en esta última edición: “El sabor final es amargo, pero la valoración tiene que ser positiva. Se ganó la eliminatoria de abril fuera de casa y 18 años después hemos llegado a una semifinal”.. Y zanjaba: “Hemos dado un pasito adelante, pero nuestro objetivo sigue siendo jugar una final y ganar este torneo más pronto que tarde. Seguiremos trabajando para que eso ocurra”.
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