La experiencia de los mejores corredores del mundo con la Salomon Pizt Alpine Glacier Trail en el Tirol, ofrece, a miles de kilómetros del drama del Broad Peak en el Himalaya, un pequeño recordatorio de que la montaña es la que toma las decisiones. La carrera de 24,5 kilómetros y 1.618 metros de desnivel positivo con la que las Golden Trail World Series desembarcaron por primera vez en Austria el año pasado, con el atractivo de correr alrededor de las imponentes vistas del glaciar más alto del país, culminó este sábado, a la segunda, la tarea de llevar a un centenar de atletas a la cima del Grubenkopf, por encima de los 2.850 metros de altitud sobre el nivel del mar. Ocurrió en un día de verano con todas las letras. Nada que ver con la escena invernal de 2025, que ofreció un diluvio sinfín –con copos de nieve en la cima– y sensaciones térmicas bajo cero al poco de superar los 2.000 metros. El recorte de recorrido por motivos de seguridad fue frustrante para un evento que había invertido para mostrar sus paisajes al mundo, pero, a diferencia de otras carreras, ha podido completar la tarea en el escaparte del principal circuito de su distancia. Además, con la victoria de los favoritos: Elhousine Elazzaoui y Madalina Florea consolidaron en esa postal su liderato en la general.Seguir leyendo
Un año después de que la meteorología impidiera el ascenso hasta 2.850 metros en el corazón del Tirol, las Golden Trail World Series llevan a Elhousine Elazzaoui y Madalina Florea a la gloria
La experiencia de los mejores corredores del mundo con la Salomon Pizt Alpine Glacier Trail en el Tirol, ofrece, a miles de kilómetros del drama del Broad Peak en el Himalaya, un pequeño recordatorio de que la montaña es la que toma las decisiones. La carrera de 24,5 kilómetros y 1.618 metros de desnivel positivo con la que las Golden Trail World Series desembarcaron por primera vez en Austria el año pasado, con el atractivo de correr alrededor de las imponentes vistas del glaciar más alto del país, culminó este sábado, a la segunda, la tarea de llevar a un centenar de atletas a la cima del Grubenkopf, por encima de los 2.850 metros de altitud sobre el nivel del mar. Ocurrió en un día de verano con todas las letras. Nada que ver con la escena invernal de 2025, que ofreció un diluvio sinfín –con copos de nieve en la cima– y sensaciones térmicas bajo cero al poco de superar los 2.000 metros. El recorte de recorrido por motivos de seguridad fue frustrante para un evento que había invertido para mostrar sus paisajes al mundo, pero, a diferencia de otras carreras, ha podido completar la tarea en el escaparte del principal circuito de su distancia. Además, con la victoria de los favoritos: Elhousine Elazzaoui y Madalina Florea consolidaron en esa postal su liderato en la general.Elhousine Elazzaouli celebra la victoria.Pitz Alpine es la carrera con la que Austria quiere posicionarse en el trail tras haber organizado en Innsbruck el Mundial de 2023. El valle que da nombre al evento tiene 380 kilómetros de senderos y 121 de pistas de esquí que los alemanes, a poco más de una hora, exprimen todo el año. Desde Mandarfen –salida y meta–, a unos 1.700 metros sobre el nivel del mar, al Cafe 3440, un mirador rodeado por tresmiles, frente al imponente glaciar. Su panorámica explica las dimensiones del lugar y su meteorología cambiante, pues la niebla que esconde todas esas cimas deja paso al sol en apenas media hora. De ahí la fama de las tormentas tirolesas. Y el asterisco a lo que significa un día de verano en un punto así de expuesto. El glaciar, en claro retroceso, se ve, pero no se toca, por sentido común ambiental y por seguridad.Convertido en carrera de montaña, ese contexto se traduce en uno de los recorridos más exigentes. El grueso del desnivel de la carrera se concentra en apenas cinco kilómetros, pues el reto se complica con dos bucles de cinco kilómetros alrededor de Mandarfen a ritmos verdaderamente altos para gloria del público de meta. En el centro del sándwich, la subida hasta el refugio de Sunna Alm, con una pendiente media en la frontera del 30% y el alivio a la mitad de un par de kilómetros rodeando el enorme lago Rifflsee. Esta vez el sol permitió apreciar su tono cristalino y recibir a más público –hasta allí se puede acceder en teleférico– que en 2025, una mañana en la que los voluntarios sobrevivían con abrigos de plumas mientras los corredores tuvieron que darse la vuelta a esa altitud
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