“¿Te gustaría formar parte de este camino? Busco patrocinadores que quieran crecer juntos, compartir valores y dejar huella en el deporte”. “Visibilidad”. “Valores”. “Rendimiento”. “¿Hablamos?”.. Seguir leyendo
La catalana, ejemplo de la precariedad de la mayoría de profesionales, gana con 26 años su primer partido en un grande. Djokovic sufre en el despegue con Perricard
“¿Te gustaría formar parte de este camino? Busco patrocinadores que quieran crecer juntos, compartir valores y dejar huella en el deporte”. “Visibilidad”. “Valores”. “Rendimiento”. “¿Hablamos?”.. A principios de mes, el día 6, la tenista Marina Bassols publicó un mensaje en sus redes sociales en el que ofrecía un espacio en su camiseta —“tu marca, aquí”, ilustraba sobre una fotografía en la que aparece celebrando un punto— e invitaba a apostar por ella, garantía deportiva de “crecimiento constante”, “compromiso y profesionalidad”, “y presencia en los torneos de élite”. La catalana (Blanes) es una jugadora de 26 años que se profesionalizó hace casi una década (2017) y que desde entonces busca un salto que aún se le resiste y al que le beneficiaría un refuerzo económico que tampoco llega. Ha disputado más de 600 partidos y hoy día es la 175ª del mundo, aunque hace dos años llegó a ser la 105ª. Este domingo celebró en París su primer triunfo en un gran escenario, tras el intento fallido de 2024 en Nueva York.. Más información. Oksana Selekhmeteva, una española de la noche a la mañana. El suyo es otro de tantos y tantos casos de la verdadera realidad en el tenis de élite, para los que más allá de los focos y las figuras de primera línea, de aquellos y aquellas que logran instalarse en el top-100, el día a día es muy diferente. Frente a los contratos millonarios de los y las mejores, y del sólido colchón de la clase media de ambos circuitos, el espectro modesto pelea por no descabalgarse de un deporte que exige una inversión elevada desde edades tempranas. Bien lo sabe Bassols, quien antes de vencer a Emiliana Arango en el estreno (6-3 y 6-4, en 1h 32m) superó la fase previa con otras tres victorias. En un discreto segundo plano hasta ahora, la española sonríe en el Bois de Boulogne y aspira a hacerse un hueco en un estrato superior.. “Es un tema complicado. No tengo ayuda más allá de las raquetas y la ropa. Pero el tenis es una carrera en la que tienes que asumir muchísimos gastos. Si te lesionas no tienes ingresos, e igualmente debes pagar a tu equipo…”, concedía antes de retirarse al hotel, sabiendo que en la próxima estación se enfrentará a la octava del mundo, Mirra Andreeva; “si vas ganando, subes de ranking y así es más fácil que la gente confíe en ti. Lo necesito para seguir creciendo. Me sugirió la idea mi entrenador [Marc Pallarés]. A principios de año tuve que hablar con ellos [su equipo] porque no podía seguir pagándoles, pero entendieron la situación. Son espectaculares. Se hace duro porque tienes que ir calculándolo todo. Si llega algún patrocinio estaría agradecida, así que desde aquí hago un llamamiento. Puedo hacer un gran tenis”.. El buen paso de Bassols conecta con un momento en el que los tenistas han reclamado de forma colectiva un aumento en el porcentaje de los premios, tras haberlo fijado este año Roland Garros en un 15%. La medida de presión consistió en recortar la exposición durante la jornada de atención a los medios y, según The Times, ha surtido efecto. Los jugadores y la organización se reunieron el fin de semana y hubo un acercamiento. “Pero esto no va de mí, sino de los jugadores que están abajo en el ranking”, decía el viernes la número uno, Aryna Sabalenka. Ese mismo día se pronunciaba también el serbio Novak Djokovic, que remontó a Giovanni Mpetshi Perricard en su debut (5-7, 7-5, 6-1 y 6-4, en 2h 51m) y esa tarde agregaba: “Siempre he estado de nuestro lado, pero no solo de las figuras, sino de los de todas las categorías. He tratado de defender sus derechos y un futuro mejor para ellos”.. Bucsa y el Decathlon. Al ejemplo de Bassols se une el de muchas otras profesionales de perfil modesto; es decir, el de la gran mayoría. Sin ir más lejos, la primera representante española en la actualidad, Cristina Bucsa, todavía no ha encontrado el respaldo económico de marcas que sufraguen parte de los gastos ordinarios: los viajes, las estancias y los pagos al entrenador y al resto de integrantes (preparadores, fisios, psicólogos…). La cántabra es la 33ª de la WTA, pero no ha encontrado de momento una firma que le proporcione la ropa ni las raquetas, ni mucho menos anuncio alguno sobre su camiseta. Ella se lo costea todo. De hecho, contactó con una costurera de Torrelavega que le diseña las indumentarias. En su día, Bucsa llegó a ir a comprar material a una gran superficie en la víspera de Wimbledon —zapatillas de taco corto— para poder jugar.. Ahora es Oksana Selekhmeteva, recién nacionalizada, quien se presenta con un popurrí de prendas: camiseta de una marca, chaqueta de otra y el calzado promocionado por el suizo Roger Federer. “Me la compré hace un par de días”, dice a la vez que muestra una camiseta blanca de la selección española de fútbol. Y admite: “Yo no tengo nada [ningún acuerdo comercial], pero desde hace mucho tiempo… No sé si es por la situación que hay en el mundo o por qué… Pero si vienen ofertas, estoy abierta a escucharlas. Vamos a ver…”, prorroga. Ahora mismo no cuenta con entrenador y desde la Real Federación Española de Tenis (RFET) se le ha ayudado para mantener el buen rumbo.. Oksana Selekhmeteva, ante Marta Kostyuk.Benoit Tessier (REUTERS). Se trata, según transmiten las protagonistas, de aguantar el tirón. Así lo hizo Bassols, a la que una lesión detuvo durante algo más de medio año (en 2024) y que ahora, a fuerza de creer, persistir y seguir remando día tras día, encuentra la recompensa. “Todavía estoy asimilándolo”, señala. “La ilusión, las ganas y la adrenalina pueden con todo. La fase previa fue muy dura y no sé si alguien pensaba que la pasaría… pero la ilusión estaba ahí y me mantuve concentrada. Trato de disfrutarlo porque son momentos únicos. Y a ver si llega alguien”. “Me contactó gente, pero de momento estoy sin parches [publicitarios]”, zanja, pero no sin mostrarse “superagradecida” por la reivindicación de sus compañeros y el mensaje solidario de Djokovic, a pesar de estar al margen: “Han alzado la voz, y tienen un altavoz gigante”.. El serbio, precisamente, cerró la primera jornada bailando, pero antes hubo de superar un exigente cruce con Perricard. Como ya hiciera en la gira de marzo y luego en Roma, jugó con unas cintas compresoras que le protegían el hombro derecho. No obstante, Nole avanzó y divisa a otro francés, Valentin Royer. Este lunes buscará el pase Rafael Jódar, citado (hacia las 13.30, Eurosport) con Alexander Kovacevic (67º). También intervendrán otros seis españoles: Daniel Mérida, en la segunda pista contra Ben Shelton (hacia las 18.00), y Bucsa (Susan Bandecchi), Pablo Carreño (Jiri Lehecka), Kaitlin Quevedo (Leolia Jeanjean), Jaume Munar (Hubert Hurkacz) y Roberto Bautista (Brandon Nakashima).
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