Bajo una lluvia intensa que tiñó de melancolía blanquiazul el ambiente y sobre una hierba que pronto se convirtió en barrizal, el Espanyol consumó otra pifia en el aperitivo de la Copa, en uno de esos partidos que hacen honor a la competición, esta vez frente al Sestao, de Segunda Federación, que digirió el empate en el tiempo reglamentario sobre la bocina y de penalti, capaz también de darle la vuelta al marcador en la prórroga con otra diana en los estertores del envite. Un desliz repetido el del Espanyol porque en los dos cursos anteriores, ante el Barbastro y el Atlético Baleares, de idéntica categoría, también besó la lona. Pero esta derrota, sin embargo, se le indigestó de mala manera a Manolo González, destituido del Espanyol tras naufragar sin remedio en las últimas fechas, con el remache sorprendente del equipo vizcaíno y con el posible relevo de forma interina por Sergio García, que dirige al filial. “El Espanyol ha decidido poner fin a la etapa de Manolo”, comenzó el comunicado oficial, recordando sus éxitos con el equipo; “y valora especialmente su profesionalidad y compromiso con el que ha desarrollado su trabajo, y la dedicación con la que ha afrontado los retos deportivos”.. Seguir leyendo
El club blanquiazul prescinde del entrenador después de caer en la Copa contra el Sestao, de Segunda Federación, y encadenar seis duelos sin vencer
Bajo una lluvia intensa que tiñó de melancolía blanquiazul el ambiente y sobre una hierba que pronto se convirtió en barrizal, el Espanyol consumó otra pifia en el aperitivo de la Copa, en uno de esos partidos que hacen honor a la competición, esta vez frente al Sestao, de Segunda Federación, que digirió el empate en el tiempo reglamentario sobre la bocina y de penalti, capaz también de darle la vuelta al marcador en la prórroga con otra diana en los estertores del envite. Un desliz repetido el del Espanyol porque en los dos cursos anteriores, ante el Barbastro y el Atlético Baleares, de idéntica categoría, también besó la lona. Pero esta derrota, sin embargo, se le indigestó de mala manera a Manolo González, destituido del Espanyol tras naufragar sin remedio en las últimas fechas, con el remache sorprendente del equipo vizcaíno y con el posible relevo de forma interina por Sergio García, que dirige al filial. “El Espanyol ha decidido poner fin a la etapa de Manolo”, comenzó el comunicado oficial, recordando sus éxitos con el equipo; “y valora especialmente su profesionalidad y compromiso con el que ha desarrollado su trabajo, y la dedicación con la que ha afrontado los retos deportivos”.. Hace menos de dos meses, la grada coreó con ganas el nombre de Manolo antes del duelo contra al Sevilla en un pequeño homenaje que le preparó el club, pues 100 partidos en el banquillo lo valían, ya el noveno que más en la historia blanquiazul, aunque muy lejos del podio formado por Patricio Caicedo (334), José Emilio Santamaría (256) y Javier Clemente (182). Pero el técnico Manolo González apenas lo disfrutó, despedido el equipo un par de horas más tarde entre pitos, igualado por el rival en los compases finales del envite. Y aunque luego venció a Osasuna a domicilio, el Espanyol entró en barrena, ya sin dar pie con bola, cinco partidos sin triunfos y un raquítico punto de 15. Demasiados traspiés que han erosionado el paso de Manolo, ya sin fútbol ni remate su equipo. Ahora, pasado el tiempo y los desaguisados, pocos como el Sestao, ya es una realidad el despido del entrenador. “Creo que hemos hecho un gran trabajó estos dos años y medio, y acabar así me sabe muy mal, no es justo por lo que se ha trabajado. Es uno de los peores días de mi vida, quiero al Espanyol. Puede ser que sea el último partido, no lo sé, puede ser, ya veremos que dicen esta noche o mañana. Pero yo estoy hecho polvo. Me siento fatal por ello”, reflexionó Manolo tras el choque con palabras que anticipaban el adiós. Después se oficializó.. No se ha escuchado un “Manolo vete ya” desde la grada, por más que la masa social estuviera dividida en los últimos tiempos; no se ha oído un solo lamento desde el vestuario alrededor del técnico, más bien lo contrario; y desde el club todo son piropos a la figura del entrenador. Pero la pelota no entra, el Espanyol vuelve a estar en el fango y el crédito de Manolo se ha terminado por agotar, por más que fuera el artífice del ascenso y las permanencias posteriores. Su adiós, en cualquier caso, también señala al nuevo presidente, Alan Pace, y su modelo de gestión, que no ha avivado al club, sino que parece haberle metido en un letargo de difícil solución.. La decisión de prescindir del entrenador se tomó el pasado fin de semana, después de caer en campo del Racing de Santander, tras encadenar una derrota tras otra subrayada frente al Elche, incapaz el Espanyol de superar a un rival que jugó casi todo el encuentro con un futbolista menos. Un disparate que se sumó a los siguientes, siempre con el casi en la boca, nunca con el triunfo en el paladar. Empate del Málaga en el minuto 92; victoria del Atlético sobre la bocina; dos tantos del Racing en las postrimerías del duelo… Y eso no hay entrenador que lo resista. Al menos Manolo, que ya en la temporada anterior fue capaz de aguantar en la silla tras encadenar 18 duelos sin vencer, al final el equipo salvado sobre la bocina y obtenido su contrato por un año más de forma unilateral al cumplir el objetivo. “Desde el primer día le dije que mi proyecto giraría a su alrededor”, definió Monchi a EL PAÍS no hace mucho. Pero del dicho al hecho hay un trecho.. Ocurrió que el despido de Manolo se retrasó porque Pace tenía un incendio en el Burnley, su otro equipo en la cartera, que descendió de la Premier el curso anterior y que sigue extraviado, expulsados el director deportivo y el entrenador la semana anterior. Un quebradero de cabeza que no quiso sumar al Espanyol, al menos en los mismos días. Tiempo, por otra parte, que también dio aire a Monchi, pues tiene a varios técnicos en el radar y ninguno parece muy dispuesto a sumarse al club blanquiazul, toda vez que Lopetegui es muy caro para obtener la carta de libertad de la selección de Qatar; y Mendilibar atiende con paciencia la opción de entrenar al Athletic.. Entregado a manos extranjeras desde hace tiempo, el Espanyol perdió la paciencia con Chen –el anterior presidente- porque el equipo hacía de ascensor (de Primera a Segunda y viceversa), no se invertía en la plantilla y apenas había noticias del dirigente, ausente por decreto. Pero sí que ponía dinero de su bolsillo porque donde no llegaba el club lo hacía él, al menos para capitalizar la deuda. Un gesto que no se repite con Pace, que no encuentra socios para el fondo que gestiona al club –por lo que se sigue sin invertir casi en el plantel-, que no ha movido pieza en dinamizar la zona comercial del estadio como prometió y que tampoco se sienta en el palco presidencial porque prefiere hacerlo en uno privado que tiene. “No lo digo, lo hago”, resolvió en un español macarrónico cuando le cuestionaron sobre su gestión, en referencia a que él prefiere hechos a palabras. Pero, de momento, ni lo uno ni lo otro, más allá del despido de Manolo.
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