En una de esas semanas de junio en las que los días se estiraban y el Mundial de fútbol robaba la atención de los aficionados, la revista Forbes, ajena a priori al deporte de élite, publicó la denominada 30 under 30, la lista con la que cada año trata de resaltar el talento empresarial y la proyección de una treintena de nombres que aún no se han adentrado en la treintena. En dicho listado, incuestionable sello de validación en el mundo de los negocios, aparecía un nombre de lo más corriente que, sin embargo, escondía una historia única. Carlos Martínez (A Coruña, 30 años) había sido uno de los seleccionados por la revista por haber fundado junto a su socio Miguel Ortín Wellbeinn, una empresa española dedicada a la recuperación deportiva. Lo llamativo, no obstante, es que solo un verano antes de que el número llegara a los quioscos, Martínez, jugador de baloncesto, se había proclamado campeón del mundo con la selección española en Mongolia.. Seguir leyendo
El coruñés Carlos Martínez, oro con la selección española en el Mundial de 3×3 del pasado año, es elegido por la revista Forbes como uno de los grandes talentos del mundo empresarial
En una de esas semanas de junio en las que los días se estiraban y el Mundial de fútbol robaba la atención de los aficionados, la revista Forbes, ajena a priori al deporte de élite, publicó la denominada 30 under 30, la lista con la que cada año trata de resaltar el talento empresarial y la proyección de una treintena de nombres que aún no se han adentrado en la treintena. En dicho listado, incuestionable sello de validación en el mundo de los negocios, aparecía un nombre de lo más corriente que, sin embargo, escondía una historia única. Carlos Martínez (A Coruña, 30 años) había sido uno de los seleccionados por la revista por haber fundado junto a su socio Miguel Ortín Wellbeinn, una empresa española dedicada a la recuperación deportiva. Lo llamativo, no obstante, es que solo un verano antes de que el número llegara a los quioscos, Martínez, jugador de baloncesto, se había proclamado campeón del mundo con la selección española en Mongolia.. “Fue como un sueño, algo que realmente nos costó un tiempo asimilar”, reconoce a este periódico uno de los cuatro integrantes —junto a Guim Expósito, Diego de Blas e Iván Aurrecoecheadel— de la Selección de baloncesto 3×3 que derrotó a Suiza en la final y se colgó el primer y único oro nacional en una disciplina que, disputada en una sola canasta y a media cancha, está cada vez más consolidada, como demuestra su presencia en los dos últimos Juegos Olímpicos: Tokio 2020 y París 2024. “Es un juego diferente a lo que la gente está acostumbrada, más rápido y dinámico si me preguntas, pero al final no deja de ser baloncesto. Es más, cualquier jugador que tenga un muy buen nivel en el baloncesto tradicional, el de cinco contra cinco, seguramente jugará muy bien en el 3×3”.. Bien lo sabe el coruñés, que antes de tocar el cielo con la camiseta de España en Ulan Bator destacó como una de las más relumbrantes promesas del baloncesto europeo en su ciudad natal. Fue entonces cuando Baskonia llamó a la puerta. Y no se lo pensó. Con 18 años, y de la mano de Sergio Scariolo, Martínez debutó en la Euroliga en un partido disputado en el Buesa Arena ante el vigente campeón continental, el Olympiacos de Vassilis Spanoulis. Eran los primeros días del año 2014. “Todo iba rodado”, recuerda el gallego. “Miraba a un lado y a otro en el vestuario y veía a Andrés Nocioni, que venía de ocho años en la NBA, de ser campeón olímpico con Argentina; a Fernando San Emeterio, MVP de la ACB, campeón del Eurobasket… ¡Incluso coincidí con Lamar Odom! Que sí, ya no estaba al nivel de los Lakers, pero oye, seguía siendo Lamar Odom”.. Pero las expectativas, propias y ajenas, agitaron la estabilidad del joven debutante en una plantilla abonada a los cambios de guion. “Fue difícil, porque me llegó en un momento en el que no era demasiado maduro emocionalmente”, asegura él con la perspectiva que le ha otorgado el paso del tiempo. “Admiro mucho a los deportistas que pueden lidiar con ello a los 17 o 18 años sin dejar de estar tranquilos, me parece una pasada, pero al final es algo que no deja de ser parte del camino”.. Sin éxito en Vitoria, el suyo tuvo paradas en Alicante, Oviedo y Logroño antes de regresar a casa y firmar por el Básquet Coruña. “Dos temporadas después, ya con 24 años, no estaba cumpliendo las expectativas y el entrenador decidió apartarme del equipo, con todo lo que eso suponía siendo el club de mi ciudad, siendo el chico que se había ido de allí años atrás con todo un futuro por delante”, apunta. “Y de pronto llegó el covid”.. Fue entonces cuando su cabeza hizo clic. “Lo recuerdo como el gran punto de inflexión de mi vida. Pensaba, o hago algo, o esto que yo pensaba que tenía como algo seguro se me va a esfumar delante de mis narices”, asegura. “Vi una oportunidad en el baloncesto 3×3 y traté de reinventarme a nivel deportivo. Estaba a tiempo. Aunque la gente se sorprendía, claro. Me decían, ¿pero, qué haces? Si aún tienes 24 años, ¿por qué te retiras? No era una retirada, claro, pero sí un cambio en mis perspectivas, ya no solo competitivas, sino económicas. Fue en ese momento cuando dije, bueno, ¿cómo cambio esto? ¿Cómo consigo las metas financieras que tengo sin depender solamente del deporte?”.. Así, Martínez, que nunca ha escondido su ambición por convertirse en multimillonario, tal y como ha reconocido en diversos momentos de su carrera, tuvo una idea. “Me metí en varios foros y dije, a ver, quién gana dinero a día de hoy”, explica. “Veía inversores, empresarios… Claro, invertir era imposible porque no tenía dinero, así que solo me quedaba emprender. Y me lancé”.. Carlos Martínez, el español campeón del mundo de baloncesto 3×3, en una imagen cedida por la FEB.FIBA. “Yo siempre he sido una persona con un deseo voraz por aprender”, añade. “Y ahí empecé a experimentar eso con más fuerza que nunca. Sentía que cada día era un aprendizaje, un granito de arena más para mi formación. Y me volqué, créeme que me volqué”. Entre tanto llegó el éxito en el 3×3, pero la cabeza de Martínez, siempre centrada, siempre funcionando, ya miraba más hacia su proyecto de vida que al parqué. “Al final, ganar dinero es una habilidad más, y como toda habilidad, se aprende. Es igual que andar en bicicleta. No es algo que puedas decir, vale, lo voy a hacer de un día para otro. No. Hay un proceso. Unas técnicas replicables. Y sobre todo, un camino”.. Martínez puso fin a su trayectoria con la selección española días antes de la llamada de este periódico. “Me marcho con la sensación del deber cumplido y con la absoluta paz mental de quien se ha vaciado en cada torneo, en cada entrenamiento y en cada rincón del mundo dentro y fuera de la pista”, resumió en sus redes sociales, donde su presencia empresarial es cada vez más notoria. Así lo refleja Wellbeinn, la empresa que fundó hace solo dos años y que ya cuenta con 26 trabajadores en España. “Todo empezó con un producto rehabilitador de rodilla que vi presentado en Asia”, indica. “Lo vi bastante innovador, así que estudié su esencia, cogí la distribución y, con la visión de poder beber de esa tecnología, hice todo por traerlo a España a un precio asequible para que cualquiera pudiera tenerlo en casa para recuperarse o tratarse de la misma manera que en un centro de alto rendimiento”.. Así nació Wellbeinn, el proyecto en el que Martínez aplica todo lo aprendido en la pista. “La analogía entre el deporte y la empresa es muy clara. Tú, aunque trabajes muy duro y mejores cada día, no tienes por qué ver resultados inmediatos. En el deporte sucede lo mismo. Trabajas por un bien superior, a medio o largo plazo, pero pasas días, semanas o meses sin ver resultados. Aquí es igual. Todo se resume en ser un poquito mejor cada día”, sentencia. “Al final, me encantaría dejar como legado el ejemplo de que sí, uno puede dividirse y competir, estudiar, trabajar o emprender al mismo tiempo. ¿Por qué no emprender siendo deportista? ¿Por qué no tocar el violín en el conservatorio mientras se juega al baloncesto? Todo es disciplina y pasión por lo que haces”.
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