El dolor es una sensación física, pero no depende solo de lo físico. Esa es la paradoja principal del asunto, como explica Ricard Valdés, jefe del servicio de Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor del Hospital Universitari Dexeus (Barcelona), del grupo Quirónsalud: “El dolor es una entidad compleja y multifactorial. Influye lo biológico, pero también lo psicológico y lo social”. Es decir: hoy es tan importante saber qué nos duele como por qué nos duele. Más aún en un escenario que dibuja una gran prevalencia de este fenómeno: uno de cada cuatro españoles padece dolor crónico, que se caracteriza, entre otras cosas, por prolongarse más de tres meses o por ser recurrente. Algo que, como describe Almudena Fernández-Bravo, coordinadora de la unidad del Dolor, Terapias Regenerativas y Medicina del Deporte del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid), “puede desesperar al paciente, tanto en su vertiente física como en la psicológica. Por eso el abordaje es cada vez más integral. Si se hace a tiempo, es posible mejorar mucho la calidad de vida del paciente”.. Seguir leyendo
Esta patología afecta a uno de cada cuatro españoles. Compleja y multifactorial, su abordaje desde las unidades especializadas es ya multidisciplinar e integral, un nuevo paradigma para mejorar la calidad de vida del paciente y devolverle autonomía
El dolor es una sensación física, pero no depende solo de lo físico. Esa es la paradoja principal del asunto, como explica Ricard Valdés, jefe del servicio de Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor del Hospital Universitari Dexeus (Barcelona), del grupo Quirónsalud: “El dolor es una entidad compleja y multifactorial. Influye lo biológico, pero también lo psicológico y lo social”. Es decir: hoy es tan importante saber qué nos duele como por qué nos duele. Más aún en un escenario que dibuja una gran prevalencia de este fenómeno: uno de cada cuatro españoles padece dolor crónico, que se caracteriza, entre otras cosas, por prolongarse más de tres meses o por ser recurrente. Algo que, como describe Almudena Fernández-Bravo, coordinadora de la unidad del Dolor, Terapias Regenerativas y Medicina del Deporte del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid), “puede desesperar al paciente, tanto en su vertiente física como en la psicológica. Por eso el abordaje es cada vez más integral. Si se hace a tiempo, es posible mejorar mucho la calidad de vida del paciente”.. Características del dolor crónico. El dolor dura más de tres meses o reaparece de forma recurrente. Síntomas más comunes. Rigidez. Ardor. Presión. ‘Latigazos’ eléctricos. La causa puede ser una enfermedad, pero también secuelas de lesiones previas o hipersensibilidad del sistema nervioso. No solo es una sensación física. Afecta al estado de ánimo. Provoca estrés y ansiedad. Afecta al sueño y al bienestar general. Tipos de dolor crónico más frecuentes. Musculo esquelético. Con el lumbar como más prevalente. Neuropático. Que incluye neuropatías y neuralgias. Pstquirúrgico o postraumático. Que se produce tras una intervención quirúrgica o un accidente. Oncológico. Que engloba el malestar derivado del cáncer y sus tratamientos. Fuente: elaboración propia en base a los especialistas consultados. Un síntoma, múltiples causas. El dolor, a grandes rasgos, funciona como una gran señal de aviso. Cuando algo va mal (si nos quema la mano un chorro de agua caliente, por ejemplo), el sistema nervioso envía señales de emergencia al cerebro. Este, en respuesta, genera la sensación de dolor para que apartemos la mano del agua caliente. Todo, en milésimas de segundo.. Según los especialistas, algunos de los principales tipos de dolor crónico son el nociceptivo, en el que predomina la inflamación de los tejidos; el neuropático, en el que existe una lesión del sistema nervioso; y el nociplástico, en el que hay dolor sin un daño de los tejidos que expliquen la intensidad o persistencia del mismo. “Son casos que”, prosigue Fernández-Bravo, “son difíciles de entender para los pacientes porque no ven una causa tangible y se genera mucha ansiedad”.. “El dolor es una entidad biopsicosocial. Por eso las unidades que lo tratan cuentan con anestesiólogos, rehabilitadores, psicólogos, fisioterapeutas y enfermeros, entre otros profesionales”. Ricard Valdés Jefe del servicio de Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor del Hospital Universitari Dexeus (Barcelona). La casuística del dolor crónico es muy variada. Por eso la respuesta, coinciden los expertos, no puede ser unidimensional. Como señala Valdés: “El dolor es una entidad biopsicosocial. Por eso las unidades que lo tratan cuentan con anestesiólogos, rehabilitadores, psicólogos, fisioterapeutas y enfermeros, entre otros profesionales”. Es el llamado abordaje multidisciplinar, que evalúa el fenómeno de una manera “personalizada y holística”: “Por poner un ejemplo: la sensación de dolor de un paciente se puede incrementar si vive una situación de soledad no deseada o atraviesa una mala situación laboral. Considerar los agravantes sociales y psicológicos es una parte esencial de este proceso”, prosigue.. En este paradigma, que ya rige en las unidades especializadas en tratamiento del dolor, la integración va mucho más allá de la medicación: “La farmacología es importante en el tratamiento, sí. Pero se ha demostrado que un estilo de vida saludable ayuda también a resolver el dolor”, retoma Fernández-Bravo. La educación sanitaria se convierte así en un pilar. “Es fundamental: vigilar la alimentación, el sedentarismo, el tabaquismo…Tratar el dolor solo con farmacología es un enfoque abocado al fracaso. Es decir: pautar medicación o infiltrar a un paciente alivia el dolor, claro, pero lo más importante es que es un medio para que ese paciente se pueda mover y ejercitar a largo plazo”, entiende la especialista.. Un abordaje a cuatro bandas. Médico y farmacológico. Mejora la condición del paciente mediante fármacos, técnicas intervencionistas o terapias avanzadas (como el plasma rico en plaquetas) para reducir el dolor. Fisioterápico. Fomenta la vida activa y el fortalecimiento del cuerpo mediante el ejercicio físico supervisado, lo que contribuye a aumentar la movilidad y disminuye la inflamación. Psicológico. Dota al paciente de herramientas emocionales con el objetivo de transformar y mejorar la convivencia con el dolor crónico. Educacional. Ayuda al paciente a entender cómo funciona el sistema nervioso y por qué se produce y cronifica el dolor, lo que redunda en mayores niveles de autonomía y participación activa en la enfermedad. Fuente: elaboración propia en base a los especialistas consultados. La comprensión del dolor es otra de las patas de la mesa de ese abordaje múltiple. “Hay un lema que dice ‘Know pain, no pain’, es decir, entender el dolor para reducirlo y llevarlo de la mejor manera posible, con empoderamiento y proactividad”, sintetiza Fernández-Bravo. Una psicología, la del entendimiento de las vías del dolor, que se traduce en mejoras prácticas en la vida del paciente: más calidad de sueño, menos miedo al movimiento (la llamada kinesofobia), identificación y control de los detonantes de la ansiedad que precede o anticipa el dolor…. Por fortuna, coinciden los especialistas, el paradigma del abordaje multidisciplinar ya está calando en una sociedad cada vez más informada. “Si miramos 15 años atrás, los pacientes que venían eran pacientes derivados por otros profesionales: traumatólogos, oncólogos… En cambio, ahora los pacientes solicitan directamente acudir a las unidades de dolor, donde se realiza un abordaje multidisciplinar. Hay más conocimiento y más cultura en la sociedad de la mejora de la calidad de vida”, se alegra Valdés.. Técnicas en auge. Ese mayor conocimiento también impulsa la búsqueda de alternativas punteras cuando el dolor no mejora. Una de ellas es la radioterapia, la aplicación de pequeñas dosis de radiación para aliviar la zona dolorida, una técnica usada generalmente en dolencias inflamatorias crónicas como la artrosis o la fascitis plantar. Según Marina Peña Huertas, oncóloga radioterápica del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo (Madrid), uno de los centros donde se puede acceder a este tratamiento —y que este año celebra su 20 aniversario adoptando el nombre de la localidad madrileña—, esta técnica “también sirve para regular las respuestas del sistema inmune y reducir el crecimiento anormal de las células que favorecen la inflamación”.. “A veces un paciente llega con años de dolor y desesperación encima y nuestro margen es menor. Por eso es importante que nos conozcan, o que la derivación sea precoz, para poder establecer un diagnóstico y un tratamiento cuanto antes”. Marina Peña Huertas Oncóloga radioterápica del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo (Madrid). Los especialistas inciden en que la radioterapia aplicada al dolor es un sistema seguro y efectivo, pero lastrado aún por algunos mitos. “Hay una amplia experiencia previa: en Alemania se trata con radioterapia a unos 50.000 pacientes al año. En España todavía pesa un cierto miedo porque se asocia directamente al cáncer, pero la dosis no tiene nada que ver. Una sesión son 15 minutos en total, con ausencia de síntomas y efectos secundarios”, subraya Peña Huertas, que añade que es conveniente que el afectado llegue cuanto antes a las unidades especializadas: “A veces un paciente acumula años de dolor y desesperación y nuestro margen es menor. Por eso es importante que nos conozcan, o que la derivación sea precoz, para poder establecer a tiempo un diagnóstico y un tratamiento”.. “Las terapias regenerativas son un tratamiento en auge. Usamos las células de nuestro propio cuerpo para reparar y regenerar daños”. Almudena Fernández-Bravo Coordinadora de la unidad del Dolor, Terapias Regenerativas y Medicina del Deporte del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid). En las unidades de dolor también ganan terreno técnicas avanzadas como el plasma rico en plaquetas, un tratamiento regenerativo que extrae las plaquetas de la propia sangre del paciente y las aplica para reparar tejidos. “Su uso ha crecido mucho”, desarrolla Fernández-Bravo. “Son tratamientos que generamos a partir de nuestro propio cuerpo, sin efectos secundarios respecto a otras soluciones como los corticoides, y con mucho beneficio en patologías musculoesqueléticas como tendinopatías o artrosis”.. En la actualidad, con el amplio abanico de técnicas disponibles y una concepción cada vez más profunda (y por tanto compleja) del dolor, convivir con este fenómeno “no debería significar resignarse”, asegura Ricard Valdés. “Tiene que significar que comprendemos qué nos ocurre y así poder intervenir pronto. Y hay que asumir que el tratamiento no suele depender de una única pastilla, sino del abordaje completo de la realidad del paciente”.. Por la unidad del dolor en la que Valdés trabaja pasan unos 30.000 pacientes al año y se practican unos 8.000 procedimientos quirúrgicos. Aun así, concluye el especialista, el reto sigue estando en la divulgación de esta realidad: “Hay muchísima gente que convive con dolor crónico. Los pacientes tienen que saber qué es y dónde se trata. Y, después, adaptar su vida para convivir de la mejor manera posible con ello”.
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