En cinco temporadas de vida, hasta la bancarrota y su probable desaparición, la Liga saudí de golf ha acogido a varios tipos de jugadores, todos tentados por la chequera de los petrodólares: hombres en la parte final de sus carreras en busca de un retiro dorado (Phil Mickelson), grandes estrellas (Jon Rahm, Cameron Smith), clase media y jóvenes promesas que han echado los dientes en la nueva competición. A este último grupo pertenece David Puig (La Garriga, Barcelona; 24 años), uno de los mejores ejemplos de golfistas que dieron sus primeros pasos profesionales bajo el paraguas de LIV y que ahora están listos para volar solos.. Seguir leyendo
El catalán es el ejemplo de golfista que ha crecido en la Liga saudí, el circuito en bancarrota que ahora abandona
En cinco temporadas de vida, hasta la bancarrota y su probable desaparición, la Liga saudí de golf ha acogido a varios tipos de jugadores, todos tentados por la chequera de los petrodólares: hombres en la parte final de sus carreras en busca de un retiro dorado (Phil Mickelson), grandes estrellas (Jon Rahm, Cameron Smith), clase media y jóvenes promesas que han echado los dientes en la nueva competición. A este último grupo pertenece David Puig (La Garriga, Barcelona; 24 años), uno de los mejores ejemplos de golfistas que dieron sus primeros pasos profesionales bajo el paraguas de LIV y que ahora están listos para volar solos.. Puig dice gracias y adiós. El golfista catalán que ha disputado los últimos cursos en el equipo de Sergio García, los Fireballs, también toma la puerta de salida y no competirá en la nueva versión del torneo saudí, si es que hay finalmente nueva versión ante la desbandada general que se avecina y que encabeza Jon Rahm. “No me veo jugando el LIV 2.0 el año que viene. Es una decisión que tengo tomada”, responde a EL PAÍS durante el Open de España en el Club de Campo Villa de Madrid; “siempre he disfrutado mi tiempo en el circuito europeo y lo jugaré a tiempo completo y ojalá en América”.. “Siempre lo voy a decir. Para mí ha sido maravilloso. Soy el jugador que soy gracias a LIV. Poder jugar el Open de España, ganar en el circuito europeo y el asiático, estar en ocho grandes y arriba en el ranking mundial ha sido gracias a mi tiempo en LIV. Me ha hecho mejor golfista y estoy muy agradecido, pero ya no voy a estar ahí”, completa Puig. El catalán suma tres victorias profesionales: una en el DP World Tour en su primer torneo como miembro de pleno derecho, el BMW Australian PGA Championship, en noviembre de 2025, y dos en el Asian Tour, en Singapur 2023 y Malasia 2024.. Los miembros de los Fireballs: Luis Masaveu, David Puig, Sergio García y Josele Ballester, en Valderrama.Montana Pritchard/LIV Golf (AP). Puig fue uno de los jugadores que firmó un acuerdo con el circuito europeo para disputar un determinado número de torneos este curso (ocho en su caso) y a cambio no ser multado por jugar en LIV. Ese pacto le permitía tener en sus manos la tarjeta del DP, tener un hueco asegurado el próximo curso en el circuito europeo y mirar al reto de clasificarse para el PGA Tour. “Claro que me gustaría jugar el circuito americano. Yo me he criado viendo golf, he visto absolutamente todos los torneos desde que juego a este deporte, el Memorial, el Arnold Palmer, el Waste Management en Scottsdale, que es donde vivo… son torneos que quiero ganar además de los grandes”, explica Puig.. Forjado en la Universidad de Arizona, igual que Jon Rahm, Puig ha completado varias vueltas al mundo para arañar los puntos de la clasificación mundial que LIV no repartía durante mucho tiempo. Así compitió en torneos del circuito asiático y se clasificó para los grandes y para los Juegos de París. Esa ética de trabajo, cuenta, le viene de familia. “De mis padres al ver los esfuerzos que hicieron para trabajar y permitirme jugar al golf, y de mi pareja. Ellos me ayudan cada día a trabajar y ser mejor”, asegura.. “Agresivo, habilidoso y competidor”, se define Puig, también inmerso en la eterna batalla mental del golf. “Intento hablarme bien, no quejarme tanto, gestualizar menos. Lo que más me cuesta es el diálogo conmigo mismo, que eso por la tele no se ve. Hay ciertos momentos en los que me castigo un poco de más y eso va cogiendo peso. Con mi caddie es algo fundamental. Cuando empezamos a trabajar juntos le dije que cuando me viera o me escuchara decirme esas cosas, que me parara por completo para que me hiciera reaccionar y empezar de nuevo. Me exijo mucho y eso me ha ayudado a mejorar, aunque a veces ha ido en mi contra”.. Su novia, Berta, le acompaña en los torneos, a veces con su caniche, Blaster. La pareja se casará la próxima semana. También por entonces empezará una nueva etapa deportiva para David Puig, el joven que creció a la sombra de LIV y que se ha ganado un nombre.. Resultados y clasificación del Open de España.
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