En Wimbledon empezó todo para esa chica que se suspende en el aire, que triunfa otra vez y que, por tanto, reluce ya en el cartel de las semifinales del torneo. Coco Gauff, entonces niña prodigio, tenía solo 15 años cuando irrumpió de manera huracanada en la élite y vino a decirle al mundo que ahí estaba ella, que ya había llegado, que estaba hecha una pasta especial —eliminó a Venus Williams y progresó hasta los octavos de final— y que había que ir desempolvando la historia. Sucede otra vez. La remontada contra Jessica Pegula (4-6, 6-3 y 6-3, en 1h 48m) le guía hacia la penúltima ronda y, además, la convierte en la más joven (22) que consigue llegar tan lejos en los cuatro grandes escenarios desde que lo consiguiera la rusa Maria Sharapova en 2007.Seguir leyendo
La estadounidense remonta a Pegula (4-6, 6-3 y 6-3) en su cuarto triunfo al límite y se consolida como la reina de la distancia larga desde 2020, con una eficacia del 76%
En Wimbledon empezó todo para esa chica que se suspende en el aire, que triunfa otra vez y que, por tanto, reluce ya en el cartel de las semifinales del torneo. Coco Gauff, entonces niña prodigio, tenía solo 15 años cuando irrumpió de manera huracanada en la élite y vino a decirle al mundo que ahí estaba ella, que ya había llegado, que estaba hecha una pasta especial —eliminó a Venus Williams y progresó hasta los octavos de final— y que había que ir desempolvando la historia. Sucede otra vez. La remontada contra Jessica Pegula (4-6, 6-3 y 6-3, en 1h 48m) le guía hacia la penúltima ronda y, además, la convierte en la más joven (22) que consigue llegar tan lejos en los cuatro grandes escenarios desde que lo consiguiera la rusa Maria Sharapova en 2007.“Debo estar haciéndome mayor, porque esta es la primera vez que he entrado en esta pista sin estar nerviosa”, bromea después de conseguir la victoria, de nuevo trabajada. Nunca es fácil rendir a una tenista que compite siempre a velocidad de crucero como Pegula, sea donde sea, pero el imponente físico de Gauff llega a todas partes y finalmente se hace con el premio en un territorio que, cosas de la vida, le daba la espalda desde hacía dos años. Su última victoria sobre hierba correspondía a la tercera ronda de 2024, cuando superó a la inglesa Sonay Kartal, así que lo celebra y sonríe sin parar. Nada de ese gesto de preocupación y las caras largas de los últimos tiempos, en los que no ha disfrutado sobre las pistas. No terminaban de salirle las cosas. Hasta aquí.Más información“Definitivamente, esto es especial por los resultados que he tenido últimamente y más, en esta superficie. Creo que por fin puedo relajarme un poco porque por fin, siento que he dado un paso adelante. Independientemente de lo que suceda, puedo decir que estoy orgullosa de mí misma, aunque por supuesto que quiero llegar a la final. Confío en mí misma y en la jugadora que soy”, apunta la norteamericana, ganadora de dos grandes y que también ha llegado a ocupar el segundo peldaño mundial (2024); llamada en su día a marcar una era por las virtudes y el potencial que se le advertían cuando apareció en Londres y comenzó a flotar. Futura reina, se decía. Y esa cría ya se ha hecho mayor.Gauff sigue madurando y pese a las fluctuaciones lógicas del proceso, es indiscutiblemente una de las competidoras más regulares desde hace tres años. Que se redimensione parece una cuestión de doble sentido: corregir las carencias —los graves problemas con el servicio, ante todo— y ganar un punto más de convicción. No le falta, eso sí, a la hora de la pelea. Ninguna como ella a tres sets. En concreto, desde 2020 no hay otra jugadora que haya ganado más partidos al límite que Gauff —22, por encima de los 20 triunfos logrados por Barbora Krejcikova— ni que tenga un promedio de superior —con un 75,9%, supera los de Sofia Kenin (7,3%), Ons Jabeur (73,1%) o Elina Svitolina (72,7%)—.Mu
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