La vida se caracteriza por el cambio perpetuo. Desde la infancia, se nos enseña que todo cambia, y la neurociencia confirma que este concepto se refleja en nuestros cerebros. Los cambios pueden ocurrir en varias escalas: desde la activación de una sola neurona hasta cambios en nuestros pensamientos, sentimientos y acciones a lo largo del tiempo. Pero, ¿sabías que hay épocas específicas del año en que estos efectos se sienten más fuertemente? Uno de ellos es el cambio de hora, que tiene lugar dos veces al año en Chile. El próximo sábado, 4 de abril, los relojes se retrasarán una hora, lo que llevará a amaneceres más tempranos pero también a puestas de sol más tempranas. Una pregunta natural es: ¿Cómo podría afectar este cambio de horario a nuestros cuerpos? La neurociencia revela al menos tres aspectos clave. El primero. Ajuste del reloj corporal: El cuerpo opera con un reloj interno llamado ritmo circadiano, que controla los procesos diarios como el sueño, la temperatura corporal, la secreción de hormonas y los niveles de energía. Cuando la hora oficial cambia, el cerebro requiere un corto período de ajuste para volver a sincronizarse con el nuevo ciclo de luz y oscuridad.
La vida se caracteriza por el cambio perpetuo. Desde la infancia, se nos enseña que todo cambia, y la neurociencia confirma que este concepto se refleja en nuestros cerebros. Los cambios pueden ocurrir en varios niveles: desde la actividad de una neurona individual hasta las diferencias en los pensamientos, emociones y comportamientos que encontramos en el lugar de trabajo.
La vida se caracteriza por el cambio perpetuo. Desde la infancia, se nos enseña que todo cambia, y la neurociencia confirma que este concepto se refleja en nuestros cerebros. Los cambios pueden ocurrir en varias escalas: desde la activación de una sola neurona hasta cambios en nuestros pensamientos, sentimientos y acciones a lo largo del tiempo. Pero, ¿sabías que hay épocas específicas del año en que estos efectos se sienten más fuertemente? Uno de ellos es el cambio de hora, que tiene lugar dos veces al año en Chile. El próximo sábado, 4 de abril, los relojes se retrasarán una hora, lo que llevará a amaneceres más tempranos pero también a puestas de sol más tempranas. Una pregunta natural es: ¿Cómo podría afectar este cambio de horario a nuestros cuerpos? La neurociencia revela al menos tres aspectos clave. El primero. Ajuste del reloj corporal: El cuerpo opera con un reloj interno llamado ritmo circadiano, que controla los procesos diarios como el sueño, la temperatura corporal, la secreción de hormonas y los niveles de energía. Cuando la hora oficial cambia, el cerebro requiere un corto período de ajuste para volver a sincronizarse con el nuevo ciclo de luz y oscuridad.
Actualidad – La Región Hoy
