Esta semana Colombia asistió a una imagen inédita y una alianza impensable: senadores del partido Centro Democrático celebrando y saltando eufóricos con los del Pacto Histórico después de votar en conjunto en el primer pulso político al nuevo presidente Abelardo de la Espriella. Sí, el 20 de julio de 2026 el uribismo y el petrismo votaron unidos para elegir al uribista Honorio Henríquez como presidente del Senado y enviarle el primer mensaje al nuevo mandatario. De La Espriella no solo no tuvo una votación aplastante, sino que tendrá que enfrentarse a las lógicas del Congreso donde no tiene mayorías consolidadas. Por primera vez en la historia, el presidente entrante no logró poner a su candidato en la cabeza de una de las cámaras. Seguir leyendo
El estilo de gobierno de De La Espriella se empezó a perfilar sin ambigüedad esta semana: gobernar por decreto reduciendo el papel del Congreso, posesionarse en una guarnición militar y anclar la política de seguridad al Plan Patriota 2.0 con Estados Unidos, el mismo programa que la Comisión de la Verdad vinculó a ejecuciones extrajudiciales y desplazamientos forzados
Esta semana Colombia asistió a una imagen inédita y una alianza impensable: senadores del partido Centro Democrático celebrando y saltando eufóricos con los del Pacto Histórico después de votar en conjunto en el primer pulso político al nuevo presidente Abelardo de la Espriella. Sí, el 20 de julio de 2026 el uribismo y el petrismo votaron unidos para elegir al uribista Honorio Henríquez como presidente del Senado y enviarle el primer mensaje al nuevo mandatario. De La Espriella no solo no tuvo una votación aplastante, sino que tendrá que enfrentarse a las lógicas del Congreso donde no tiene mayorías consolidadas. Por primera vez en la historia, el presidente entrante no logró poner a su candidato en la cabeza de una de las cámaras. El expresidente Álvaro Uribe se lo había advertido. “Si el tigre va a rugir contra nosotros, nos toca proceder como las abejas. Nos toca volvernos unas abejas laboriosas y defendernos”. El resultado, como aseguraron simpatizantes del uribismo, es que “el tigre salió picado”. No se han conocido detalles de la alianza, pero desde la semana pasada hubo algunos gestos. El presidente Gustavo Petro autorizó que Santiago Uribe, hermano de Álvaro Uribe que fue condenado por la conformación del grupo paramilitar Los 12 apóstoles, fuera trasladado a una guarnición militar. “Agradezco al Gobierno Nacional, en nombre de mi familia, que no obstante ser yo opositor, se autorizó el traslado de mi hermano Santiago a una guarnición militar”, escribió el expresidente Uribe.La votación en el Congreso supuso también la primera derrota del ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, y reveló que la relación entre el abelardismo y el Centro Democrático será tensa, aunque este partido se haya declarado de Gobierno. Con ironía, horas antes de la votación, el Centro Democrático lo mencionaba en sus redes sociales. “La intensidad de llamadas del ministro Rodrigo Lara a los congresistas, ¿a quiénes llegará, a los nunca o a los de siempre?”. Sin embargo, en la práctica, De La Espriella tiene los mismos apoyos.Pero la derrota sí ha permitido palpar el tipo de Gobierno que pretende hacer De La Espriella y su relación con el Congreso que imita las formas de Donald Trump y Javier Milei. En X, el nuevo director de la Agencia Jurídica del Estado anunció que se centrarán en decretos y reduciendo la importancia del Legislativo. “Serán pocas las leyes que tendrán que tramitarse en el Congreso, porque ya casi todas las que se necesitan están configuradas y lo que se deberá hacer es derogar los decretos del gobierno saliente que no encuadren en las políticas públicas que el nuevo gobierno implementará. Decreto se deroga con decreto”, escribió Germán Calderón España.Mientras esa batalla se daba en el Congreso, el presidente saliente Gustavo Petro y el entrante, Abelardo de la Espriella daban discursos predecibles. El primero hablaba de sus logros ante una multitud en Bogotá, alent
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