No hace ni un mes desde que, en un arrebato de sinceridad fuera de guion, lágrimas contenidas en los párpados, Diego Pablo Simeone se declaró entregado a Antoine Griezmann antes de medirse al Barcelona en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones. “Te quiero mucho”, aseveró el preparador argentino con la voz entrecortada, evitando el contacto visual con su pupilo, atento a apenas unos palmos de distancia en la sala de prensa del Camp Nou. “Si hoy estuviese aquí sentado cualquier hincha del Atlético de Madrid estaría diciendo lo mismo, estoy seguro”, prosiguió el Cholo, “ahora bien, soy tu entrenador, y sabes que si mañana no corres, vas para fuera”.. Seguir leyendo
El atacante francés, máximo goleador de la historia del club rojiblanco, se queda sin la despedida soñada en Budapest antes de poner rumbo a la MLS estadounidense
No hace ni un mes desde que, en un arrebato de sinceridad fuera de guion, lágrimas contenidas en los párpados, Diego Pablo Simeone se declaró entregado a Antoine Griezmann antes de medirse al Barcelona en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones. “Te quiero mucho”, aseveró el preparador argentino con la voz entrecortada, evitando el contacto visual con su pupilo, atento a apenas unos palmos de distancia en la sala de prensa del Camp Nou. “Si hoy estuviese aquí sentado cualquier hincha del Atlético de Madrid estaría diciendo lo mismo, estoy seguro”, prosiguió el Cholo, “ahora bien, soy tu entrenador, y sabes que si mañana no corres, vas para fuera”.. La rúbrica final, cholismo en estado puro, es el hilo que ha marcado la relación entre el técnico y el futbolista durante las 10 temporadas en las que han compartido rutina en el Atlético de Madrid. Griezmann, que llegó de la Real Sociedad en verano de 2014, cuando la tormenta rojiblanca aún se desataba a orillas del Manzanares pondrá rumbo al Orlando City de la Major League Soccer (MLS) el próximo mes de junio. Y lo hará, muy a su pesar, sin levantar la primera Champions de la historia de la entidad colchonera.. La derrota ante el Arsenal en el Emirates Stadium (1-0) en las semifinales de la máxima competición continental supone, ahora sí, el último gran baile del atacante francés con la camiseta del club de su vida. Atrás quedan medio millar de partidos como rojiblanco (solo Koke, con 735; Adelardo, con 553; y Oblak, con 535, por encima). Con solo cuatro jornadas de Liga por delante, y a falta del sentido homenaje final en el estadio Metropolitano, Griezmann se despedirá del Atlético sin la mejor despedida posible —la del próximo 30 de mayo en la final de Budapest—, pero con una tarjeta envidiable: 212 goles como rojiblanco, más que nadie en la historia del club; 94 asistencias, tercero en la tabla, solo superado por su inseparable Koke (111) y Enrique Collar (101); y tres títulos (una Supercopa de España, una Europa League y una Supercopa de Europa).. Griezmann aplaude a la afición rojiblanca desplazada a Londres tras el partido.Shaun Botterill (Getty Images). El habilidoso delantero de 23 años que llegó procedente de San Sebastián en 2014, justo después del Mundial de Brasil, poco o nada tiene que ver con el jugador que se despide ahora, con 35, antes de otra cita mundialista, y que desde hace tiempo es, por méritos propios, uno de los mejores extranjeros que jamás haya vestido la camiseta del Atlético de Madrid. Simeone forjó a Griezmann a su imagen y semejanza hasta cincelar un futbolista total, capaz de aspirar a los más distinguidos galardones individuales viendo el juego a cámara lenta, siempre de puntillas, y fajándose a su vez en defensa como el más correoso de sus compañeros.. “Eres una persona admirable para los chicos de hoy en día, un ejemplo en una sociedad que necesita más gente como tú”, añadió el Cholo en referencia a su futbolista en la misma sala de prensa del Camp Nou. “Gracias por tu compromiso siempre, Antoine”, sentenció el argentino.. Londres no fue una excepción. A los 18 minutos, y con la final de Budapest entre ceja y ceja, Griezmann se deslizó sobre la perfecta hierba del Emirates Stadium para cortar un peligrosísimo pase en área propia y birlarle a Victor Gyökeres un remate a placer dentro del área. Solo 20 minutos después, con el Arsenal tratando de sacudir la férrea defensa rojiblanca, el 7 del Atlético corrió hacia atrás para arrinconar al delantero sueco del Arsenal y, con la ayuda de Giuliano Simeone, forzar el saque de puerta. Celebró Griezmann la acción como el más importante de sus goles como rojiblanco, puño cerrado y grito encendido a la noche cerrada de Londres.. “He cambiado mucho en todo este tiempo”, explicó el propio atacante francés en la previa del duelo ante el Arsenal. “En la final de 2016 [la última disputada por el Atlético, en Milán ante el Real Madrid] era un jugador muy diferente. Vivía los partidos con mucho estrés, jugaba a una velocidad. No sabía cuándo parar, cuándo hacer la pausa. Ahora soy más completo, más tranquilo. Afronto los partidos con más ganas y más alegría. Al final, el fútbol es eso. Siempre vives momentos que crees que van a volver. Y no vuelven”.. Amarga premonición la suya. El máximo goleador de la historia del club, símbolo de toda una generación, cruzará el charco sin la más deseada de las conquistas en su vitrina.
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